Los ‘call centers’ de la extorsión

Sepa la bola

La extorsión va al alza. Así lo reportan los números del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública que registra 3 mil 840 denuncias por este delito de enero a agosto de 2017, mientras que en el mismo lapso en 2016 sumaban 3 mil 283. Es decir, 14 por ciento más.

En múltiples notas y reportajes se ha demostrado el modus operandi de las bandas de extorsionadores que operan desde el interior de los centros penitenciarios en el país. Sus modalidades son diversas –como se explica en una nota en el portal Animal Político– y van desde la extorsión por secuestro express, carcelarias, familiar, por recompensa, por negocios, por adeudo.

También, hemos visto a través de la televisión el caso de las grabaciones en video a las que tuvo Imagen Televisión, donde se muestra cómo los “habitantes” del Reclusorio Norte de la Ciudad de México, como si fuera un call center, aplican las anteriores modalidades.

En la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, promulgada en 2014, en su capítulo De las Obligaciones en materia de Seguridad y Justicia, en el Artículo 190 se obliga a los concesionarios y prestadores de servicios de telefonía a colaborar “con las autoridades competentes para que en el ámbito técnico operativo se cancelen o anulen de manera permanente las señales de telefonía celular, de radiocomunicación o de transmisión de datos o imagen dentro del perímetro de centros de readaptación social, establecimientos penitenciarios o centros de internamiento para menores, federales o de las entidades federativas, cualquiera que sea su denominación”. Entonces ¿por qué seguimos viendo, escuchando y leyendo casos de extorsión que tienen como centro de operaciones alguna cárcel?

Para responder la pregunta anterior podemos pensar que en alguna medida el factor “corrupción” juega un papel importante para que los reclusorios puedan seguir operando como call centers. Imaginemos de qué tamaño es este mal para México, si –de acuerdo con el Barómetro Global de la Corrupción– el 51 por ciento de los mexicanos ha sobornado a las autoridades para acceder a los servicios básicos, ésos a los que deberíamos tener acceso fácilmente.

Claro, el otro factor es la impunidad. Y nada más para recordarles a los corruptos qué es el delito “cohecho”, les dejo su definición, contenida en el Código Penal Federal: cometen este delito cualquier “servidor público que por sí, o por interpósita persona solicite o reciba ilícitamente para sí o para otro, dinero o cualquier beneficio, o acepte una promesa, para hacer o dejar de realizar un acto propio de sus funciones inherentes a su empleo, cargo o comisión”.

Quizá si se cumpliera la ley y se castigara a los corruptos en este país, uno de los delitos que más se cometen en este país, como lo es la extorsión, disminuiría y aumentaría la tranquilidad de sus ciudadanos. Pero pienso que lo que propongo y deseo, es como hacerle una carta en Santa Claus.

Migaja

Hasta ayer sumaban ya 31 aspirantes a la candidatura por la presidencia por la vía independiente. Para que todos logren el objetivo de aparecer en la boleta, deberán reunir 26 millones 784 mil firmas únicas. Menudo problema.

Julio González
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Reportero // Caminante //escribe la columna "Sepa la bola" // Profesor.

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