Los jóvenes preguntan a Emmanuel Carrère

|Por David Morales|

El ganador del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2017, Emmanuel Carrère, se reunió con “mil jóvenes” como parte del programa de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Lo acompañó en el panel el ensayista y editor de la revista Nexos, Alejandro García Abreu, quien destacó que hay un compromiso con la verdad y con los personajes reales implicados en las historias de no ficción de Carrère.

El adversario ha sido comparado con A sangre fría, de Truman Capote. Carrère asevera que el modelo de Capote es algo con lo que tiene que enfrentarse en algún punto cualquier escritor que trabaje con la nota roja, o como se dice en francés, les faits divers.

La primera pregunta al escritor, guionista y periodista francés la realizó el propio García Abreu, quien aludió a los personajes “que viven en esa gangrena de la mentira, los separa el vacío, renuncian a sus vidas, rozan la vida y la muerte, llegan incluso a cometer crímenes como vimos en el caso de El Adversario“, y preguntó cómo nació esa fascinación por ese tipo de personajes. Carrère responde que los personajes no son enteramente malos, sino que parten más bien de “la búsqueda del bien, de la búsqueda de una buena vida, una vida a la vez útil y responsable”.

Es verdad que hay figuras malignas, pero también existe el hábito de asociar el mal al sufrimiento del otro. Con Jean-Claude Roman (protagonista del El Adversario) nos damos cuenta. No se trata de alguien que es cruel, que busca hacer sufrir. Es algo paradójico porque él mató a su familia para evitarles el sufrimiento. Hace falta entonces precisar la definición del mal.

Para Carrère la escritura ha sido durante mucho tiempo un territorio de depresión. Ante la pregunta de cómo conjuga esas tendencias con su obra el autor señala que la literatura no necesariamente está ligada a la tristeza. “Hay escritores que escapan a esto, pero para mí es una conformación psicológica, algo que me es propio y que se expresa en periodos de depresión (…) pero también es algo con lo que se debe vivir. Al mismo tiempo es cierto que no toda la literatura tiende a incursionar en zonas dolorosas o peligrosas”.

Una pregunta del público joven fue encaminada a cómo lidia Carrère con la crisis en su carrera literaria. “No puedo generalizar, pero existen escritores muy buenos que producen con una perfecta regularidad. Me gustaría ser como ellos, que tienen una producción regular y que son capaces de un trabajo sostenido día tras día”. Para el escritor francés es necesaria la paciencia y la dedicación en otros oficios como el guionismo y periodismo para obtener ese “clic” de inspiración que lo lleve a escribir un libro. En el caso del reportaje, señala que más de alguno podría convertirse en un libro, pero para eso hay que ser paciente y “dejarse llevar por la ola” y tener fe “en la capacidad que tiene la vida para sorprendernos”.

En cuanto a las recomendaciones para convertirse en un escritor profesional, Carrère advierte que la mayoría de los escritores no son profesionales, es decir, no subsisten económicamente de lo que escriben. Afirmó que los libros no le han dado tanto dinero como su oficio de escritor de guiones para cine y televisión. Su consejo para los jóvenes aspirantes a ser escritores es que busquen una carrera que les permita vivir y escribir.

 

 

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