Los riesgos de(l) Futuro

|Por Paul Alcántar|

Para Wikipolítica Jalisco no será difícil conseguir su registro como partido.  El proceso legal al que les obliga antes del 31 de diciembre de este año tener el mínimo de afiliaciones de acuerdo al código electoral vigente, estoy seguro, será pan comido. La experiencia de la pasada campaña, obligó al equipo de Pedro Kumamoto salir de Guadalajara para conocer las distintas regiones del estado. Los contactos y vínculos que hicieron en  tiempo récord seguramente les facilitará el camino hacia el sistema de partidos. Sin duda, una decisión legítima. El Futuro, literalmente, los alcanzó.

Sin embargo lo complicado no será de aquí al finalizar el año. Hablaré más de lo que podría venir para el Futuro.

De entrada con el registro oficial, Futuro Jalisco se vuelve una joya importante en la dinámica política. El partido a donde Kumamoto sus compañeros le apuestan su trascendencia pública tendrá que resistir la legitimidad que los ha llevado a la cumbre de la frescura mediática de Jalisco y del país. Para mantenerla es importante no sólo seguir con sus estrategias pensadas en la sociedad red que tan bien lo hacen, sino en dos factores que difícilmente pueden rehuir.

El primero es sobre sus espectros ideológicos. Ya no cabe la ambigüedad en las declaraciones de sus liderazgos  frente a posturas que requieren de una determinación fuera de dudas. La diferencia entre un partido que ya tiene registro y uno nuevo es la esencia y justificación de su nacimiento. ¿Para qué otro? ¿es llegar al poder sólo porque sí? ¿porque son jóvenes y merecen los espacios? Este discurso necesita de una evolución urgente sobre lo que piensan no sólo sus simpatizantes, sino de la claridad que tengan Susana Ochoa, Susana de la Rosa, Oswaldo Ramos y del propio Pedro Kumamoto sobre el progresismo, la religión, el feminismo, la izquierda, los movimientos sociales y la plataforma de los derechos humanos. Perderán seguidores, naturalmente. Pero la política tibia no cabe en las nuevas y genuinas opciones. Lo vivieron y perdieron electoralmente.

El segundo va encaminado al pragmatismo. A mediano y largo plazo se podrá pensar cómo actuar con cautela sin perder la efectividad en sus decisiones internas y externas. ¿Con quiénes se valdrá construir y con quiénes no? Hacer política en diversos territorios, en otros espacios del poder y en otras ciudades, difiere de lo que se ha hecho en Guadalajara y de lo que proyectan a la comentocracia de la Ciudad de México.

Habrá que hablar con ejidatarios de los Valles o con productores de los Altos. Las formas de organización consolidan la participación de los pobladores que no necesariamente simpaticen con los procesos horizontales de las que tanto gustan círculos cercanos a la ahora ex wiki (como cariñosamente se le llamaba a la organización).  En el sur de Jalisco no hay sociedad civil como se le conoce, pero sí organizaciones sociales que dinamitan a sus comunidades, muchas ligadas con el activismo diocesano de la región.

Y ojalá fuera sólo la relación con las ciudadanías de la entidad.

¿Qué pasará con los grupos de facto que querrán infiltrarse en las estructuras del partido? Estos riesgos aumentarán en la medida del éxito de la consolidación del proyecto. Lo vimos con otras opciones nacionales. Pasó en el extinto Alternativa Socialdemócrata y Campesina que se valió de tres liderazgos para conformar una alianza, que vio en la salida de Patricia Mercado en 2008 el inicio de su extinción en las elecciones intermedias del 2009. O  de Convergencia, un partido con una base intelectual socialdemócrata que se convirtió en un producto ofertado por su líder, Dante Delgado, cambiando su nombre por el Movimiento Ciudadano que pasó del lopezobradorismo al alfarismo en sólo seis años.

Lo anterior se podrá reflexionar en el camino, claro está que tendrán que involucrar a otros actores para que vislumbren otros escenarios y contextos de los que aún son ajenos. Tal vez ese sería un tercer factor que podrían tomar en cuenta.


Paul Alcántar

Hago análisis. Toma la ciudad. Michoacano en Guadalajara.

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