Medio Ambiente: una agenda por el futuro

Nuestro planeta está en crisis, la propia ONU menciona que el cambio climático altera y produce un efecto amplio y profundo sobre el medio ambiente, y esto agudiza una mayor desigualdad económica, de salud, de repartición de agua y de alimentos, entre más dificultades, para nuestras sociedades. A pesar de que desde los años 70 se han reunido diversos países para conocer y organizarse en torno a este problema, pareciera que la mayoría de los políticos no toman como prioridad la agenda, ha sido un tema ignorado y por eso miles de jóvenes han salido a las calles a pedir que se tome en serio al medio ambiente como un tema urgente porque se trata del futuro de todas y todos.

Todo comenzó con una chica: Greta Thunberg de 16 años, quien impulsó el movimiento #FridaysForFuture (#ViernesParaElFuturo). Desde agosto de 2018, Greta falta a la escuela cada viernes para exigir afuera del parlamento sueco que se cumpla con los acuerdos mundiales para combatir el cambio climático. A partir de esa acción, poco a poco más personas de todo el mundo se fueron sumando. El viernes de la semana pasada por primera vez se llevó a cabo esta acción en nuestro país, algunos jóvenes se presentaron en los Congresos de sus estados para denunciar su preocupación por nuestro medio ambiente.

México también forma parte de los que firmaron los compromisos internacionales, pero parece que hay algunas decisiones que siguen apostando al pasado, el de una visión de “desarrollo y modernización”, a costa del futuro. A lo largo de los años ha habido proyectos criticados por su posible daño al medio ambiente, en este sexenio han resaltado dos: la construcción de una refinería y el Tren Maya, además de la termoeléctrica, otro tren en el istmo de Tehuantepec, el aumento de las importaciones de carbón y petróleo sin destino a impulsar la generación de energía eólica y solar, y la reducción del presupuesto destinado a la Secretaría de Medio Ambiente.

Las principales críticas se han centrado en la preocupación por el impacto ambiental que podrían provocar estos megaproyectos, así como la desilusión de que no se propongan iniciativas para el desarrollo de medios sustentables que definan otro rumbo para México. Distintos personajes que han alzado la voz, que van desde luchadores sociales, académicos o miembros de la sociedad que les ha interesado el tema, como el pintor Francisco Toledo, Diego Luna y el propio EZLN, han expresado sus puntos de vista y en automático han sido descalificados.

Ante éste y otros temas, no podemos permitirnos la descalificación simplista y la desincentivación de los debates, la diversidad de las opiniones, críticas y posturas. No todo es blanco o negro, más allá de por quién se votó o no en una contienda electoral, lo más saludable y necesario en un país que se describe como democrático es que la sociedad civil nunca deje de señalar lo que analizan como una amenaza, que nunca deje de exigir rectificaciones a quienes resultan electos o electas y que nunca deje de organizarse para actuar y transformar la política de su país.

Muchos expertos y expertas, recomiendan que la apuesta ya no vaya por aumentar la producción de la gasolina, sino migrar al uso de otras energías. Seguir el mismo modelo impulsa a uno de los principales contaminantes en el mundo: el automóvil. Existen múltiples consecuencias de la circulación automotriz sobre el medio ambiente, como son: contaminación del aire, contaminación acústica, consumo energético (petróleo), accidentes y costos sociales.

Por eso es un gusto y hay que celebrar que cada vez más personas de edades tempranas se sigan sumando a participar, y no sólo en la política de los congresos, las cámaras y los gobiernos, sino también en la política de las calles, los barrios, las colonias, las escuelas; espacios de la vida cotidiana en donde también está la oportunidad de charlar uno a uno para escucharnos y acompañarnos.

Tenemos que dar luchas locales para abonar a esta agenda global, impulsando desde nuestras trincheras una movilidad sustentable, un transporte público digno, un cambio en el modelo de energías, porque el futuro no puede esperar las buenas intenciones de los políticos del país.

Parece que hacer que la crisis sí se tome como crisis en los espacios donde se toman las decisiones, será uno de los retos que nos toca como generación. Si no cambiamos nuestra visión radicalmente, las ideas viejas pueden llevarnos al camino del no retorno. El futuro no puede ser mirar al pasado y decir que “en México o Jalisco no se puede”, si no empezamos ahora ni siquiera tendremos la posibilidad de pensar en nuestro futuro, porque como dicen, no hay planeta B.

Susana de la Rosa
Acerca de Susana de la Rosa 3 Artículos
Coordinadora política de Futuro Jalisco.

1 Comment

  1. ¿Ideas viejas como las de Aristóteles o Platón? ¿O viejas como del Renacimiento o La Ilustración? No es cuestión de novedad, sino de sensatez.

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