A como vamos, mejor nos regresamos

Tal vez siempre hemos estado así en todas partes, me hace sospecharlo la cantaleta del viejo tango “es lo mismo ser derecho que traidor, lo mismo un burro que un gran profesor”, aunque en una de esas la cosa se va descomponiendo más y lo que antes estaba mal, ahora está terrible.

Me confieso como un fatalista irremediable al punto de que no creo que “todo tiempo pasado fue mejor”, sino que cada tiempo y momento histórico encontró la forma de estar jodido a su manera y por derecho propio. La mierda es la única constante.

La diferencia ahora, es que cada vez tenemos menos tiempo enfrente y por ende menos posibilidad de redención. Creo que la evidencia apunta a eso, con lo del calentamiento global y la deforestación y por eso la poesía ya no es “un arma cargada de futuro”, como decía Gabriel Celaya, sino que es, tristemente, un arma cargada de pasado.

Nuestra posibilidad de extendernos en el tiempo como especie, de manera prolongada, parece estarse perdiendo a como estamos jodiendo el mundo y a gran velocidad. Aquí propongo una hipótesis de lo que nos llevó a este lugar:

Con el gusto que tengo por la exageración, creo que la única política pública que puede jactarse de ser un éxito absoluto, es la de la imbecilización masiva. Con destacadas excepciones, los gobiernos de la Tierra han seguido lineamientos que desbaratan los modelos educativos, hasta convertirlos en una baba capaz de generar mano de obra barata y sobre todo, tonta.

El resultado es una degradación de las habilidades del pensamiento en una espiral descendiente de décadas, que ha salido a pedir de boca salvo por un detalle: de las filas de la imbecilidad y de este modelo educativo que no enseña a analizar, ni a pensar, ni valores éticos, ni nada, han salido (¿de dónde iban a salir si no?) los nuevos líderes de nuestros cada vez más ignorantes pueblos.

El pan y el circo con prepa abierta, han dado tan buen resultado que podemos tener presidentes que no sepan el título de un libro y pueblos que creen que lo que importa es que es guapo.

Habitamos un modelo donde lo que importa es consumir y tener y no ser y estar en una rueda que corre ya a tal velocidad cuesta abajo que ha alcanzado ritmos de anfetamina.

En nuestra desesperación construimos y perpetuamos un modelo democrático que lleva a los menos estudiados, que son mayoría, a elegir al que nos va a joder a todos en ciclos de tres o seis años, sin lograr nunca nada más allá de la satisfacción de correr al que está para poner al que sigue.

Es a tal punto nuestra pifia que creemos que, con el cambio de los bueyes con los que hay que arar y el color del arado en realidad estamos logrando el cambio verdadero, o cambiando la historia o el puñetero eslogan del momento, cuando lo que estamos haciendo es cambiar el turno al bat.

Intentamos pues, limpiar el estercolero con más  y mejor mierda. A como vamos, probable lector, el mundo va a acabar peor y más mal que esta calumnia de opinión.

Zul de la Cueva
Acerca de Zul de la Cueva 21 Artículos
Gente vagamunda, inútil y sin provecho. Esponja del vino y gorgojo del pan

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