México en un rompecabezas

Sepa la bola

Imaginemos a México como un rompecabezas, pero como uno en el que las piezas no encajan entre sí; en el que las figuras no embonan, pues. Lo sé: es una figura complicada de proyectar en nuestra mente y que quizá la metáfora sea más sencilla de explicar con ejemplos de un país polarizado e incomprendido.

Para muchos –en especial para quienes padecieron el desabasto de gasolina y les tocaron el privilegio del auto– el combate al robo de hidrocarburos era una acción correcta pero solo por un ratito y siempre y cuando no les obligara a bajarse del carro. Cuando eso cambió entonces la crisis estuvo presente. La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) hablaba de que las pérdidas ascendían a los mil 250 millones de pesos. También se discutía la pérdida de productividad de “la mano de obra” e incluso de que, por ejemplo, se iban a perder toneladas de aguacate que tenían a Estados Unidos como destino (es un decir: su destino era el estómago de los televidentes del Super Bowl) pero luego leímos que se rompió el record de exportación al enviar 121 toneladas del “oro verde”, como se le conoce. Y se nos olvidó la crisis.

Algo no encaja.

Según las cadenitas en WhatsApp y otras redes sociales, el país estaba fúrico por el desabasto de hidrocarburos. Las filas nos tenían enojadísimos –acá en Jalisco, ni se diga–. Pero pasada “la crisis”, el jueves 7 de febrero de 2019, El Financiero publicó una encuesta sobre el nivel de aprobación del presidente Andrés Manuel López Obrador y ¡oh sorpresa! El 86% de los encuestados aprueban el trabajo del mandatario federal. Pero ¿por qué? Algo no encaja.

Hemos escuchado de las cúpulas y de los organismos de la sociedad civil una lista de actos del gobierno de México que “están mal”: la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México; los despidos de funcionarios; el presupuesto centralizado; programas sociales sin intermediarios que solo generarán una estructurota clientelar; el combate al robo de combustible improvisado; la tragedia en Tlahuelilpan, en Hidalgo, con 126 muertos; una posición cuestionable ante el conflicto en Venezuela; una Guardia Nacional que no es lo que prometió en campaña; la corrupción sin corruptos; el recorte a organismos autónomos. Eso y más.

Entonces ¿por qué la aprobación es tan alta? ¿por qué no hemos visto movilizaciones masivas? ¿es tan basto el bono democrático del 1 de julio de 2018? ¿es cuestión de tiempo?

Pienso y pienso por qué no encajan las versiones. Y pienso también que México es un país-rompecabezas que no se puede unir: veo que la desigualdad, la pobreza, la corrupción e inseguridad es tan grande que muchas de las piezas, de las que constituyen la nación ya están hasta la madre y otros que solo esperan los tropiezos de la actual administración. Que nos pudiera ir mucho peor, no tengo duda. Pero en lo inmediato, en lo primero que se piensa no es en el futuro sino en lo que nos tiene como hoy estamos.

En una de sus conferencias matutinas, el presidente López Obrador expuso que, para él, “la política, entre otras cosas, significa optar entre inconvenientes”. Y pareciera que es un sector amplio de la población es el que respalda esos inconvenientes que traen consigo sus decisiones, acciones, omisiones, improvisaciones, consultas y planes. Ahora todo encaja.

Julio González
Acerca de Julio González 124 Artículos
Reportero // Caminante //escribe la columna "Sepa la bola" // Profesor.

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