Migrantes expertos en migración (I)

||Entrevista con Pablo Landa de Taller Nuevo Norte

|Por Karem Nerio|

El Taller Nuevo Norte viaja de ciudad en ciudad para crear iniciativas que beneficien a migrantes tomando como punto de partida la experiencia de ellos cruzando el país.

Para el antropólogo Pablo Landa, uno de los fundadores del taller, los especialistas en el tema son las personas migrantes. Por ello buscan espacios donde escucharlos para dar con ideas de proyectos realizables en dos semanas, significativos para la comunidad de migrantes y multiplicables en otras partes de México y el mundo.

El taller nació hace un año en Tijuana, y desde entonces se ha realizado en siete ocasiones en cinco ciudades mexicanas: Tijuana, Mexicali, Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.

Actualmente se está desarrollando el segundo taller en Monterrey, el primero del país que se desarrolla por diez semanas; los anteriores habían tenido sólo dos semanas de duración. El taller se lleva acabo en colaboración con la Fototeca del Centro de las Artes y la Escuela Adolfo Prieto de Conarte

En Facebook y Twitter se puede encontrar más información e imágenes con el hashtag #TallerNuevoNorte.

Esta es una entrevista con Pablo Landa, cofundador del taller Nuevo Norte.

Karem Nerio: ¿Por qué no ha tenido exposición mediática el taller si lleva un año?

Pablo Landa: Ha sido un poco a propósito porque es un tema muy delicado. Y así como hay muchos usos políticos de la migración, de pronto llega un político diciendo “Yo defiendo la migración o a los migrantes” y que simplemente, como es un tema tan sensible, eso llama la atención y le da visibilidad a los políticos.

Lo mismo pasa también entre artistas, fotógrafos, activistas. De pronto como que es un tema muy sensible de usarse para otros fines que no es realmente apoyar a los migrantes. Nos hemos presentado en foros, pero tratamos de estar ahí hablando más que sacar comunicados de prensa y así.

También el proyecto lleva un año. Queríamos que también madurara y que tuviéramos como más idea de lo que estaba pasando.

Esto empezó en enero del 2017. Lo inicié con Miguel Buenrostro, que es un cineasta en Tijuana. Cuando arrancamos no teníamos ni idea. Lo que vimos es que había una emergencia y muy poca información sobre qué estaba pasando. En Tijuana en ese momento habían muchísimos haitianos. Estaban durmiendo en las calles, nadie sabía de dónde habían venido, ni qué estaban haciendo en la ciudad ni por qué de pronto se estaban concentrando tanto. Y entonces dijimos “Vamos a salir a las calles y vamos a documentar eso”.

Y de hecho en ese momento nos buscaron de prensa porque había muy poco pasando, ya después siguieron muchas iniciativas pero había muy pocas acciones para atender ese tema. Entonces a la prensa le llamó la atención que fuéramos a hacer algo.

Todavía no sabemos qué decir, todavía no sabemos qué está pasando. Por eso no ha habido tanta información.

KN: ¿A partir de su labor empezó a haber documentación?

PL: No. La prensa se acercaba a los albergues y todo, pero de pronto nosotros teníamos una iniciativa desde estudiantes y escuelas de arquitectura que es distinto a los grupos tradicionales que ayudan a migrantes. son casas de migrantes, comedores, albergues, religiosos, personas que trabajan con temas humanitarios. Los que iniciamos ese taller nunca habíamos tenido que ver con temas humanitarios.

KN: Entonces ¿no habían trabajado temas de derechos humanos, etc?

PL: No. Yo soy antropólogo y había hecho mucha investigación etnográfica, pero nunca en temas de migración.

KN: ¿Cómo empezó Nuevo Norte?

PL: Fue por lo que vimos en medios [en Tijuana], y luego decidimos que nuestra aproximación iba a ser de ir a visitar los albergues porque hay mucho trabajo sobre migración desde una perspectiva estadística muy abstracta, y la experiencia de estos espacios y el punto de vista de quien los ocupa y los habita pues no aparece en ningún lado.

Entonces, a partir de un enfoque etnográfico, dijimos “Vamos de estos lugares, vamos a ver qué está pasando, vamos a hablar con la gente que vive ahí”. A partir de eso pues ya veremos qué es lo que podemos hacer.

Parte de esto es la convicción de que en el momento en el que escuchas las historias de la gente, transforma tu percepción totalmente del fenómeno. Si alguien te cuenta (en este caso del primer taller de Tijuana) cómo son haitianos y cómo vienen de Brasil y están hablando portugués y se vinieron desde Brasil por tierra, están en Tijuana, esperando a cruzar la frontera, pues de pronto ya no es un número de gente que está durmiendo en la calle, ni de historias de horror que a veces aparecen en la prensa, del hacinamiento, etc. Ya son individuos que tienen sus propias historias y con los que puedes establecer una relación personal.

Lo que hemos hecho en todos [los talleres], como te decía, es una semana de visitas, cuatro o cinco visitas, y luego una semana de desarrollar proyectos. La idea de los proyectos es que sean realizables dentro del marco del taller.

Eso tiene mucho que ver mucho con una de las cosas que ocurren cuando hay movilizaciones sociales, cuando hay buenas intenciones es que planeamos de más. “Vamos a transformar todos los albergues y vamos a construir un albergue nuevo y vamos cambiar la ley”, y pues eso realmente no está en nuestras manos ¿no? Es importante hacer eso, pero no factible. Entonces de pronto es hacer cosas que sí se pueden acabar en una semana empodera mucho a los que participan al darse cuenta que la acción política está en sus manos.

KN: Te iba a preguntar por qué realizar el taller en modo “rápido y furioso”, de dos semanas, pero creo que ya respondiste a la pregunta.

PL: La idea es que los proyectos son realizables, significativos y multiplicables. Entonces la idea es que una pequeña acción se puede hacer muchas veces o puede tener muchas variaciones, muchas alternaciones y a partir de esas muchas acciones se suma una realidad distinta. En el largo plaza es lo mismo que hacer un gran proyecto, pero es hacerlo a partir de estos componentes mínimos, ir considerando cómo se van sumando esos componentes mínimos en una transformación de la realidad.

KN: Bueno, esta pregunta puede ser muy obvia, pero ¿qué es “Nuevo Norte”?

PL: Así le pusieron los del taller de Mexicali, que organizaron Jessica Sevilla y Manuel Pérez. Porque al principio se llamaba Nueva Tijuana, que era pensar cómo podemos recrear la ciudad, cómo podemos refundar la ciudad para recibir a toda esta población que llegaba. Y lo cambiaron por “Nuevo Norte” y se convierte en un nombre mucho más fuerte e interesante que habla también de una nueva dirección también. Tiene que ver con la dirección que siguen muchos de los migrantes pero tiene que ver con replantear la dirección a partir de la cual estamos construyendo la relación de México con la migración.


Agradecemos a El Barrio Antiguo por compartir este trabajo.

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