Miriam, Teresa y el arte mexicano

Pelos y señales

Tengo una especie de parentesco político con Miriam Kaiser del cual me enorgullezco. Estuvo casada con un tío mío y de ello me enteré de manera un tanto fortuita hace mucho. Mi tío ya murió pero Miriam y yo nos acostumbramos a llamarnos tía y sobrino desde hace años. Es una mujer que ha dedicado su vida al arte. Durante una época fue mi colaboradora en Señales de Humo, el programa radiofónico que tuve hasta hace poco en Radio UdeG, donde hablaba de las exposiciones artísticas más relevantes que se realizaban en la Ciudad de México, siempre con una mirada conocedora, inteligente e informada. Dejó de colaborar conmigo cuando le dieron un cargo importante en el INAH que ocuparía casi todo su tiempo laboral, así que pidió receso. A pesar de que ya rondaba los 80 años de edad, viajaba por distintos lugares del país y del mundo supervisando exposiciones y museos. Es una mujer que no para: en la pasada Feria Internacional del Libro vino a Guadalajara a presentar un libro de quien fue su esposo, el destacado dibujante Héctor Xavier, realizado por su hija Davi Xavier y la periodista Angélica Abelleyra.

Durante su larga vida Miriam ha trabajado en diversos museos y galerías, tanto en el sector público como privado y se ha dedicado, fundamentalmente, a la promoción del arte mexicano: trabajó diez años en la Galería de Arte Mexicano, fue directora del Museo del Palacio de Bellas Artes, subdirectora técnica del Museo Nacional de Arte en su fundación, directora de la Sala de Arte Público Siqueiros, directora de Exposiciones Internacionales y de Difusión Cultural Internacional del Conaculta, coordinadora para los trabajos de adecuación del antiguo Colegio de San Ildefonso como museo y directora de exposiciones nacionales e internacionales del INAH, por citar solamente algunas de sus actividades profesionales.

En 2005 recibió de ICOM México un reconocimiento a su labor por el desarrollo de proyectos e investigaciones para la promoción en torno a los museos y en 2011 el INBA le hizo un homenaje por sus 40 años de labor.

Miriam coincidió profesionalmente en varios momentos con Teresa del Conde, la investigadora recientemente fallecida y de quien fue muy amiga. Del Conde, psicóloga, académica y autora de numerosos libros, fue funcionaria del INBA, miembro del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, directora del Museo de Arte Moderno, entre otros cargos y murió de un infarto cerebral el 16 de febrero pasado.

Cuando me enteré de la muerte de la maestra Del Conde le escribí a Miriam para darle el pésame, suponiendo que estaría triste por la noticia. Efectivamente, me confirmó que lo está. Más aún: me cuenta que apenas el pasado 12 de enero, Tere del Conde cumplió años y se reunió a desayunar con Miriam y otras cuatro amigas. Fue la última vez que se vieron. En el mensaje que me envió Miriam de regreso, me contaba, emocionada:

“Además de haber sido LA crítica del arte mexicano de la segunda mitad del siglo XX y lo que va de éste, con una asiduidad total, pues su nota estuvo todos los martes en la Jornada, religiosamente, Tere fue una maestra de historia y de historia del arte en la UNAM, así como investigadora de tiempo completo en el Instituto de Investigaciones Estéticas. Fue mi jefa , pues entró como directora de Artes Plásticas cuando yo dirigía el Museo del Palacio de Bellas Artes. Después se fue como directora del Museo de Arte Moderno, y seguimos siendo amigas para siempre…”

Se conocieron cuando Miriam trabajaba en la Galería de Arte Mexicano de Inés Amor, y recuerda haber escuchado muchas conversaciones interesantes entre esas dos conocedoras: Inés y Teresa comentaban las exposiciones y Miriam aprendía mucho de arte mexicano al escucharlas.

La crítica de arte en México ha sufrido en apenas tres años dolorosas pérdidas que, sin duda, la empobrecen. La controvertida Raquel Tibol, quien durante muchísimos años ejerció la crítica en su columna de la revista Proceso, murió en 2015. Al año siguiente partió Jorge Alberto Manrique, otro crítico e historiador fundamental para el arte mexicano. Ahora, apenas iniciando el 2017, se va Teresa del Conde. Una tríada de conocedores que fueron parte de una época que por lo visto ya se nos fue.

Sobre la pérdida de su amiga abunda mi querida tía:

“Se fue la tercera gran crítica de arte…. Se nos van los buenos, los geniales, los que sí sirven…”.

Creo que hay poco espacio para las dudas: con la partida de Teresa del Conde, y las de Tibol y Manrique, termina toda una época en el arte de México; es una época que ya no volverá y que muy probablemente recordaremos con nostalgia.

Alfredo Sánchez
Acerca de Alfredo Sánchez 32 Artículos
Músico // periodista // hombre de la radio

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