En sus mochilas, los migrantes traen tristeza y dolor: Norma Romero

Las patronas Norma Romero

|| Por su paso por Veracruz, los migrantes ven en Las Patronas una madre, una hermana, una amiga

| Por Julio González |

En México, cuando se evoca las palabras patrón o patrona es común relacionarlas con imágenes de poder: un jefe mandando a sus empleados, un propietario de terrenos, alguien con poder. Sin embargo, existe otra acepción, patrón o patrona, también es aquél defensor de causas o protector de otros.

En el Golfo de México, al Este del país, se ubica el estado de Veracruz. Uno de sus 125 municipios lleva el nombre de Amatlán de los Reyes –próximo a Córdoba– y contiene varias comunidades, incluida la de Las Patronas, una demarcación partida en dos por las vías del ferrocarril.

El nombre de la comunidad dio nombre a un grupo de mujeres que con el paso de los años se ha empoderado –pero no para ejercer una autoridad sino para proteger– por su valentía y perseverancia ante las adversidades.

Ellas, todos los días y desde 1995, apoyan a los migrantes que van colgados en el tren. Les regalan agua y comida en su paso por la comunidad y sin que los viajeros necesariamente se bajen de los vagones. Una de las 14 mujeres al frente de la lucha contra la desigualdad y que forman parte de Las Patronas se llama Norma Romero.

Estas mujeres nunca imaginaron que alimentar a los migrantes implicaría “buscar problemas”.

“Lo primero que dijeron es que ‘estas mujeres están locas’ porque están ayudando a gente que no conocen. Nosotros no miramos eso, miramos el hambre y la sed que ellos tenían”, explica Norma Romero, una mujer con ojos pequeños pero una mirada que la delata como una persona con abundante experiencia.

Romero y sus compañeras, viven en un México machista, que también es evidente en las comunidades, pueblos y rancherías del país. Incluso en esos sitios se acentúa. Sin embargo, ella expone que se dieron “cuenta que no sólo éramos mujeres para estar en la casa con los hijos sino para estar en esta obra. Para ser mujeres para ser conscientes de la realidad en la que estamos viviendo”.

Un camino de empoderamiento

“No nos importó a lo que nos enfrentamos… empezamos a tener problemas con los policías”, relata en su visita a Guadalajara, Jalisco, una ciudad que también es atravesada por una vía de ferrocarril y que es cuna del proyecto FM4 Paso Libre, una organización que ayuda al migrante y atiende la problemática sobre el tema.

Sin embargo, los problemas los atacaron con preparación. “Comenzamos a tomar un diplomado de Derechos Humanos (…) si yo sé defenderme puedo defender de aquél del que están abusando, no solamente del migrante también del vecino, de las mujeres”, dice Romero.

Además de prepararse, Las Patronas comenzaron a ser protagonistas de la resistencia ante los poderes. Ahora eran un montón de mujeres para alimentar a los migrantes centroamericanos y mexicanos, sino para defenderlos. Y aunque han sido intimidadas, Romero y sus compañeras les alegan que darle de comer a alguien, darle hospedaje no es un delito.

#Migrantes …deseando de todo corazón que lleguen a su destino…

Posted by Rumbo Nómada: Turismo Consciente on Friday, May 26, 2017

Patronas con sus familias

Cuando comenzaron su trabajo, Norma recuerda que ellas como mujeres campesinas, tenían que tener de nuestro lado a nuestros esposos “porque por ahí nos iban a atacar”.

Las Patronas empezaron “a educarlos –a sus esposos– para que no les metan ideas”. Les decían que los migrantes sí están solos que traen en esas mochilas tristeza, dolor y cargas emocionales. Que, aunque ellas no estuvieran en casa, no abandonarían a sus hijos y a su pareja.

Los hombres de la comunidad les decían a los esposos de Las Patronas que los migrantes las iban a enamorar, que cómo permitían que estén con una bola de hombres. Esa adversidad nunca se la habían planteado. Sin embargo, han luchado ante los comentarios tóxicos.

Finalmente, les dejaron claro que “así como los migrantes tenían sueños, nosotras también teníamos grandes sueños”.

No cambiarán el mundo

Norma Romero confiesa que, ante la realidad, ella se sentía inútil porque no estaba dando nada de mi tiempo a algo que podía cambiar y cuando Las Patronas decidieron dar comida a los migrantes le cuestionaron:

– ¿Y tú crees que dando de comer vas a cambiar al mundo?

– ¿Quién te dijo a ti que quiero cambiar al mundo? –respondió.

Julio González
Acerca de Julio González 49 Artículos
Reportero // Caminante //escribe la columna "Sepa la bola" // Profesor.

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