Musas en campaña

|Por Juan José Doñán|

El lunes de esta semana, en un caluroso lugar llamado Foro Periplo, por el rumbo del templo del Expiatorio, tuvo verificativo un acto de campaña, encabezado por el aspirante a la gubernatura de Jalisco, Enrique Alfaro, acto en el que el candidato emecista y cuatro promotores culturales de la comarca que, por lo visto, se han sumado a la campaña del susodicho, expusieron una serie de generalidades y una lista de buenas intenciones, a partir de las cuales se estaría concibiendo un plan de gobierno para los próximos seis años en materia de cultura, siempre y cuando, claro está, Alfaro resulte ganador en las elecciones del próximo 1º de julio.

El auditorio al que se dirigieron tanto el candidato emecista como sus acompañantes en el presídium estuvo compuesto por personas relacionadas con el mundillo cultural de la comarca, aunque como alguien dijo in situ: “ni están todos los que son, ni son todos los que están”.

Pero entre quienes sí figuraron, se encontraban varias de las personas que han participado en el discutido proyecto de “arte público” que, con más voluntarismo que acierto, impulsó el mismo Enrique Alfaro en su paso por la alcaldía de Guadalajara: Ismael Vargas, José Fors, Sergio Garval, entre otros pintores improvisados como escultores o “artistas urbanos” y con quienes el ahora aspirante a la gubernatura terminó estableciendo una relación clientelar.

Y aun cuando los mencionados hicieron acto de presencia, ninguno de ellos intervino, pues los expositores fueron otros: un funcionario de la Universidad de Guadalajara, Igor Lozada, que ya ha hecho huesos viejos como encargado de un membrete llamado “Cultura UdeG” y cuya presencia en el presídium pareció ser una nuestra más de la muy comentada alianza política que ha hecho el líder local de Movimiento Ciudadano con el mandamás de la Universidad de Guadalajara, es decir, con el ex rector Raúl Padilla.

El resto de los expositores fueron la otrora periodista Ana Guerrerosantos, el director del Festival Cultural de Mayo, Sergio Alejandro Matos, así como la persona encargada del Foro Periplo, donde precisamente tuvo lugar el encuentro del candidato Alfaro con integrantes de la comunidad cultural tapatía.

De blanco, José Fors, quien ha participado en proyectos de MC y Enrique Alfaro.

Como ya se dijo, las propuestas vertidas en esa ocasión coquetearon entre generalidades más o menos vagas y un listado de buenos propósitos. Entre éstos últimos estuvo el reiterado “compromiso” de duplicar el presupuesto de la Secretaría de Cultura de Jalisco (SCJ), a fin de que esta dependencia pase de manejar el 0.54 por ciento del presupuesto estatal, a por lo menos el 1.0 por ciento de ese presupuesto.

A este respecto habría que decir que cuando la SCJ fue creada, hace exactamente 26 años, manejaba ese ahora deseado 1.0 por ciento, lo que significa que, en este aspecto, la dependencia sólo aspira a volver a tener lo que ya tenía en la primera mitad de los años noventa.

Pero en todo caso, lo verdaderamente importante sería que la mencionada dependencia estatal, teóricamente encargada de la promoción cultural “en todo el estado de Jalisco”, no sólo pudiera contar con un presupuesto menos precario, sino que éste se empleara de mejor manera, con más tino, inteligencia, racionalidad… comenzando por una propuesta muy reiterada, pero hasta ahora incumplida, por varias de las administraciones que han estado al frente de la Secretaría de Cultura: que la mayor parte del presupuesto no se quede en gasto corriente y en los sueldos de una creciente y cada vez más expansiva burocracia cultural, sino en poder dedicar el grueso de esos recursos públicos a promover las manifestaciones artísticas e intelectuales de calidad, así como a preservar –y en la medida de lo posible también a enriquecer– el patrimonio cultural de los jaliscienses.

Por cierto, quien más habló a favor de ese patrimonio fue, paradójica e irónicamente, la persona que como funcionario público más se ha desentendido del mismo: el mencionado Igor Lozada, quien como responsable de Cultura UdeG desapareció la Compañía de Teatro de esa casa de estudios, algo que también hizo con los grupos de danza contemporánea de la misma institución.

Y en otras áreas de su responsabilidad del señor Lozada, como sería el área de la preservación de los bienes patrimoniales de nuestra universidad pública, el susodicho funcionario ni siquiera ha sido capaz de ocuparse, durante los muchos años que lleva al frente de los asuntos culturales de la UdeG, de la restauración de los cada vez más deteriorados murales que el destacado artista jalisciense José Atanasio Monroy pintó, en la década de los cuarenta, en la antigua Escuela Vocacional y donde en la actualidad se encuentra rectoría del CUCEI, que en Jalisco a través de las siglas significa Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías.

Si esta persona es, como aseguran algunos, una de las presuntas cartas fuertes para ocupar la Secretaría de Cultura de Jalisco en una eventual administración estatal encabezada por Enrique Alfaro, entonces éste podría estar corriendo el riesgo de mandar las musas de la comarca al despeñadero, o de poner la Iglesia en manos de Lutero… Lozada.

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