Música para la rabia

Ilustración de Jis

|Por Adriana López-Acosta|

El país se desmorona y, cuando parece que no puede ser peor, sale la Fiscalía General de Jalisco sin pruebas científicas a hablarnos de que tres estudiantes inocentes de la Universidad de Medios Audiovisuales (CAAV) fueron disueltos en ácido, tras desaparecer el 19 de marzo. Estos estudiantes ahora pertenecen a la cifra descorazonada de más 30 mil personas desaparecidas.

Y a esto se suman las demás tragedias: inmigrantes sin techo, feminicidios, asesinatos por la guerra del narco o de Siria o la que sucede en las calles de Estados Unidos por policías racistas… hay demasiadas razones en el mundo para enfurecerse, llorar, y después unirnos para parar esto de una buena vez.

La música de protesta encaja aún en estos tiempos. Porque todo es cíclico, y en el México de Calderón y Peña Nieto lloramos por las personas desaparecidas, torturadas y asesinadas; como en el Chile de Pinochet, la Argentina de Videla o el Nicaragua de Somoza.

Ahora: Silvio Rodríguez no es para todo mundo. Nuestros tiempos globalizados y saturados de diversas referencias musicales a veces demandan algo más catártico, y la música latinoamericana ha reivindicado y apropiado diversos géneros para hablar de las mismas desgracias de las que entonaba la canción de protesta.

Les dejo aquí cinco canciones que me levantan por la mañana cuando todo sabe y suena a podrido y desesperanza. Que la rabia acompañe su propia banda sonora de protesta.

Shock – Ana Tijoux

En 2012, Ana Tijoux sacó una sinfonía marcial para agruparse en la calle, cerrar los puños y gritarles a las élites, cualesquiera que se nos atraviesen, que estamos hasta la madre. El disco La Bala contiene 11 tracks, de los cuales nueve coquetean o abordan de frente la insatisfacción por las injusticias socioculturales y económicas de Chile; que, francamente, resuenan ahí como en Guatemala, México o Venezuela.

“Shock” es mi corte favorito para días como estos. Escupe contra la verborrea política y sus privilegios, un verso detrás de otro en tono de marcha. “La hora sonó”, dice, “No permitiremos más tu doctrina del shock”, en apoyo a la huelga estudiantil chilena de 2011, una de las movilizaciones más fuertes desde la caída de Pinochet.

Immigrants (We Get The Job Done) – K’NAAN, Snow Tha Product, Riz MC y Residente

“Immigrants; we get the job done” es una de las frases de Hamilton que más reacción provocan en las miles funciones del musical escrito por el compositor de ascendencia puertorriqueña Lin-Manuel Miranda. Como acompañamiento, Hamilton The Mixtape se compone de reversiones y lados B por artistas de diversos orígenes y géneros.

La canción que compusieron cuatro inmigrantes, a partir del trabajo de Miranda, es un relato de las distintas injusticias que viven. K’NAAN, somalí, habla de las condiciones en las que viven inmigrantes de África; Snow Tha Product cuenta sobre los trabajos mal pagados de sus padres mexicanos; Riz MC vindica a pakistaníes que huyen de la guerra a Inglaterra; y Residente relata los infortunios de miles inmigrantes latinoamericanos que se suben a los trenes en búsqueda de una mejor vida.

Ni una menos – Chocolate Remix

Hay quien perrea para sacudir la tristeza. Sí. Se puede. Se vale. Si el rock también es sexista y el blues racista, el reggaeton puede ser empoderador.

Chocolate Remix, comandado por la cantante y productora argentina Romina Bernardo, es un grupo argentino de reggaetón lésbico y feminista. “Este género me resulta muy adecuado para poder hablar del sexo lésbico, enunciar en primera persona instaurando nuevos imaginarios al respecto; más verdaderos, más carnales, más sucios, más lascivos, más reales”, dice Romina sobre su música.

Y solo ella podría encarar el tema de feminicidios con ritmos de dancehall que, supuestamente, son destinados a pura frivolidad.

Latinoamérica – Calle 13, Totó la Momposina, Susana Baca y María Rita

Ódienme por básica. Pero cuando escuché “Latinoamérica” de Calle 13 con la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, en los premios Grammy Latino de 2011, me dieron ganas de llorar poquito. Y eso que la versión con Camila Moreno e Inti-Illimani de Viña del Mar me pone sensible.

Es un cliché hermoso que toca todos los puntos sensibles que compartimos estos 20 países: fotografías de personas desaparecidas, futbol, lenguas indígenas, robo de tierras, trabajo bajo el sol y la sed, frijoles, políticos vacíos y tierras fértiles. No se agota.

Cease and Desist – Alice Glass

La cuota blanca de mi emperre es con la canadiense Alice Glass, ex vocalista de Crystal Castles. Tras resurgir como solista en 2017, denunció públicamente haber sufrido abuso psicológico y sexual de parte de su ex compañero de proyecto, Ethan Kath.

Con esa información en mente, las letras de su EP homónimo cobran un sentido desolador. Por eso, su último sencillo Cease and Desist tiene tanta relevancia: es un catártico levantamiento en armas para dejar de ser víctima. “You have to fight back”, canta Glass en un grito desgarrado.

Como nosotres. En este país y este mundo de mierda, nos toca contraatacar.

Adriana López-Acosta 

es música, periodista y llorona profesional.

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