Cuando nos roban hasta la tranquilidad

Sepa la bola

Haz el siguiente ejercicio: recuerda las charlas de los últimos 15 días y piensa en cuántas ocasiones aparecieron escenas de robos. Otro ejercicio: trae a tu cabeza el número de ocasiones en que te sentiste con miedo o vulnerable en la ciudad.

Resulta que sí nos sentimos inseguros, y resulta que nos cuesta mucho dinero sentirnos así. Y no sólo eso: de verdad nos roban el celular, la cartera, el carro, la bicicleta o nuestras cosas que dejamos guardadas en casa. En mi caso tengo cinco chapas y tres puertas para poder ingresar a mi hogar. No es broma. No escatimo. Ya se han metido a robar. Y resulta, también, que no vemos que a nuestros gobernantes y otros funcionarios les interese mucho cómo nos sintamos.

La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) arrojó datos con las que más de un lector puede sentirse identificado. Y es que siete de cada 10 mexicanos mayores de 18 años se sienten inseguros en su ciudad. En Guadalajara son menos pero no tan tan menos: seis de cada 10.

La sensación de inseguridad está en –casi– todos los lugares. Imagina que te quedas sin dinero a las 11 de la noche y vas a un cajero automático, o que es quincena y necesitas ir a retirar su dinero de uno de esos aparatos –que por cierto cada vez sustituyen más el trabajo humano– y luego vas a otro para depositar la renta. En cualquiera de los casos responde la siguiente pregunta: ¿Sentirías miedo o temor?

La misma encuesta revela que 84% de los tapatíos nos sentimos inseguros cuando vamos a los cajeros automáticos. Ahí andamos de desconfiados volteando a ver a un lado y al otro; pero es peor cuando nos encontramos con otros visitantes en la cabina. La desconfianza llega a tal grado que piensas que te van a bajar todo el chivo.

Hace unas semanas fui testigo de un magno operativo de revisión de rutina. Esos que son ilegales y que atentan contra los derechos humanos porque de entrada se viola el derecho de la presunción de inocencia y porque parece ser que te acusan del delito de portación de cara. De las patrullas municipales, estatales, federales y militares se bajaron elementos de cada corporación en plena avenida Chapultepec para catear a dos jóvenes que iban cada uno su motocicleta. Espantados se bajaron y sus pertenencias fueron revisadas. Después de no encontrar lo que pensaron que podían encontrar, los elementos de seguridad se subieron a sus camionetotas y siguieron su camino. Luego se dieron vuelta en u donde no se podía. Total, son “la autoridad”.

¿Las revisiones funcionan? ¿Confiamos en los policías? Si yo fuera el comisario Salvador Caro o el fiscal General del estado, Eduardo Almaguer, antes de seguir con la disputa sobre quién tiene la culpa de los índices de inseguridad, me fijaría en que seis de cada 10 tapatíos desconfían de la efectividad de los policías municipales y 65% de los ciudadanos en la capital jalisciense, de los estatales.

Al principio dije que nos cuesta mucho dinero la inseguridad. Otro estudio, el de Índice de Paz, elaborado por el Institute for Economics and Peace, asegura que la violencia tuvo un costo en México de 25 mil pesos por persona, mientras que en Jalisco nos costó 22 mil 400 a cada persona. Es decir, que gastamos, ya sea para prevenir –en rejas, seguros, chapas, alarmas– o para reparar los daños y comprar lo que ya fue robado.

En este país nos roban hasta la tranquilidad.

Migaja

En Jalisco, de enero a marzo ha habido nueve mil 383 robos. Un 29.7% más que en el mismo periodo del 2016, en el que Jalisco reportó seis mil 593 en 2016. Ahí la llevamos.

Julio González
Acerca de Julio González 49 Artículos
Reportero // Caminante //escribe la columna "Sepa la bola" // Profesor.

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