Okupo más: la consecuencia de un golpe

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Okupo

|Por Paul Alcántar|

Los espacios deliberativos viven en una constante resistencia y no está por de más dar tenerlo en mente todos los días. Cuando me ofrecen la oportunidad de escribir, tengo presente que la libertad de expresión en nuestro país no es un bien público consolidado. Diversos factores han debilitado a la prensa  y es claro que para fortalecerla se requiere más que de estrategias comerciales.

De todos sabido que hacer un medio de comunicación en México depende mucho de qué lado de la moneda debes estar. El sistema político vigente ha influido en la supervivencia de una prensa que, en muchos de los casos, ha sido cómplice del funcionamiento de los regímenes ya conocidos. Lo explica muy bien Vicente Leñero en su novela Los Periodistas y si uno compara los hechos precisos que ahora tienen al país de cabeza con lo que pasó con el golpe de Luis Echeverría al periódico Excélsior a mediados de los setenta, no hay mucha diferencia.

Hoy sabemos cómo la publicidad oficial censura a los medios tradicionales. Hoy sabemos que los contratos discrecionales mantienen un periodismo alejado de la nutrición a la masa crítica. Los datos de “Fundar Centro de Análisis  e Investigación” son escalofriantes sobre los miles de millones de pesos del erario público invertidos a la mordaza hacia los concesionarios poderosos de radio, televisión y periódicos de tradición.

El Estado mexicano se ha dedicado a callar a la crítica no solo a balazos sino a billetazos. Los balazos también los dan los grupos criminales y han pegado duro al periodismo independiente.

Jalisco ha pasado por los coletazos de esa violencia y de las decisiones comerciales que no pueden competir frente a la bonanza de los medios cooptados por el dinero gubernamental. Se han cerrado buenos proyectos, algunos por malos manejos administrativos y otros por presión política más que por visión empresarial. En el último trienio vimos como La Jornada Jalisco, Proceso Jalisco y MásporMás GDL, bajaron las cortinas y golpeó a periodistas y articulistas  talentosos y que siguen vibrantes a pesar de las adversidades.

Habrá qué preguntarle más al gobernador Aristóteles Sandoval cómo etiqueta los recursos destinado a comunicación social para favorecer a quienes están dispuestos a no cuestionar ninguna decisión de su administración.

Okupo+ es la consecuencia del golpe. La plataforma que propone la frescura y experiencia de quienes tienen mucho qué decir y criticar a los procesos sociales y políticos. Una opción que cumple su primer aniversario y que va ganando una legitimidad por la diversidad del pensamiento que aquí se discute. Podemos seguir celebrando leyendo y debatiendo, pero sobre todo, valorando la existencia de un medio como este en un país donde, al parecer, el futuro vislumbra más neblina que claridades.

Y, claro, un privilegio tener la confianza de Okupo+ y particularmente de Julio González para seguir colaborando.

Paul AlcántarPaul Alcántar

Hago análisis. Toma la ciudad. Michoacano en Guadalajara.

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