Otra vez Godoy y pocas nueces

Me he cansado de decir, en cuanto medio comete la locura de publicar mis palabras, que Alonso Godoy, el otrora Auditor Superior del Estado de Jalisco, es uno de los peores tunantes de la historia, que deja en ridículo a Barrabás y que el perdón que le concedieron al permitirle dejar el cargo sin fincarle responsabilidades, es más, sin perseguirlo ni poquito, sin cuestionarle nada y casi agradeciéndole sus años de servicio, es una de las cosas más vergonzosas que ha hecho el actual gobierno.

Cuando los naranjas eran oposición no podían enfrentarse a Godoy que (es un secreto a voces) usaba el poder de auditar las cuentas públicas para extorsionar, corromper y someter a políticos de todos los niveles.

Cuando tomaron el poder tampoco se animaron a hacerle frente y meterlo a la cárcel donde sin duda merece estar. En lugar de ponerle alto a la impunidad, todos los partidos pactaron una salida cómoda para Godoy, una jubilación dorada para disfrutar los millones que se robó en libertad. Además, tuvieron la cara dura suficiente para decir “sacamos al auditor que ya era insostenible porque olía a podrido, somos héroes, aplaudan”. Y lo dijeron sonriendo, sin torcer la cara, cuando lo que se hizo fue darle patente de corso al bandido.

Los castos miembros de nuestra clase política, se muestran indignados cuando hablan de corrupción, impunidad y asesinatos de periodistas, líderes comunitarios y activistas, al tiempo que solapan la corrupción y permiten que tipos como Godoy salgan silbando después de rebajar a nivel de estercolero lo que debería ser la rendición de cuentas.

Permitir la libertad impune de Godoy es un mensaje para cada criminal con un cargo público que demuestra que puede hacer lo que le de la gana, que la justicia nomás alcanza a quien no puede comprarla y así agregan un eslabón a la cadena que destruye diariamente a este país.

Por eso, ahora que la Auditoría Superior del Estado señala irregularidades por mil 282 millones 982 mil 630 pesos a los primeros tres meses de gestión de Pablo Lemus, el alcalde no puede salir a decir que esa es consecuencia del odio que le tiene el auditor a quien su partido, en coalición con las otras fuerzas políticas, indultó.

Si Godoy vive y manda aún en la Auditoría Superior, si como dice Lemus, quien ahora está en su silla, responde a los intereses del criminal, es porque lo permitieron. Si Godoy no está cercado, si no está acusado de nada en ningún tribunal, es porque pactaron con él o le tuvieron miedo.

Si no se negoció la cuenta pública de Lemus, bien haría el alcalde en preguntarse el porqué. Si no se negoció nada y tuvieron miedo nomás, es hora de actuar y poner al auditor criminal en su lugar.

 Si la cuenta pública de Zapopan está en regla y lo único que hay en los señalamientos es odio, humo y venganza del ardido auditor, más que afirmar tal cosa, toca demostrar que no hay fundamento en lo señalado por la auditoría.

La matemática no es una opinión y no se resuelve con un concurso de gritos.

Que Lemus aclare lo que corresponde y luego, si no es mucho pedir, que acuse al auditor por todo lo que hizo, que lo haga enfrentar la justicia en las instancias legales que correspondan, no en los medios, que lo demás es lo de menos; es ruido, mercadeo, politiquería y pocas nueces.

Zul de la Cueva
Acerca de Zul de la Cueva 28 Artículos
Gente vagamunda, inútil y sin provecho. Esponja del vino y gorgojo del pan

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