El paraíso del fiscal

“Y lo digo con mucha claridad, en estos dos años cuatro meses no ha habido ataques a la población, no ha habido una acción que desestabilice al gobierno, que desestabilice a la situación económica, y lo digo con más claridad, no ha habido bloqueos, no hay grupos de gente armada circulando por las carreteras o por los municipios dañando a la población civil, no ha habido un ataque a algún diputado, presidente municipal, regidor, alguna privación ilegal de la libertad”, señaló contento, siempre bien peinado, el fiscal que nada sabía –antes de serlo– de procesos policiales.

El que lleva en el pecho la medalla de que la fiscal especial para desapariciones durase en su cargo apenas un par de meses y renunciara por “motivos de salud”, un paro que no cree nadie.

Felicidades, señor fiscal, también, por enseñarnos que se puede hacer un padrón de obreros de la construcción para calmar la ira de los vecinos de una colonia privilegiada sin tener repercusiones en materia de Derechos Humanos.

Felicidades por haber logrado resolver menos de 3 por ciento de los expedientes de casos que llegaron a sus manos, por no avanzar N-A-D-A en materia de acompañamiento, búsqueda, esclarecimiento o lo que pueda llamarse trabajo en temas como la trata de personas y los desaparecidos y sus familias.

Felicidades por decir que no hubo un ataque a ningún diputado, aunque asaltaron a Kumamoto en la calle. Supongo que se refiere a ataques con bazuca o tal vez solo cuentan como diputados aquellos que tienen camionetas con guaruras.

Gracias por decirnos que es su logro que las carreteras del estado no estén tomadas por separatistas del Kurdistán.

Que gracias a su celosa labor de Cancerbero incansable de la seguridad pública no ha habido ataques a la población, porque los robos simples no son bombas atómicas y los índices de criminalidad y los estudios del INEGI que señalan que 7 de cada 10 mayores de edad se sienten inseguros viviendo en la ciudad de Guadalajara, son problemas de percepción, no de seguridad. Usted ha cumplido cabalmente al evitar que raptaran al gobernador o a un diputado. No sabemos a donde mandar las flores y las plañideras que llorarán su partida aunque entendemos que otras partes del mundo requieren el concurso de sus modestos esfuerzos.

Ojalá llegue a gobernador para leer la declaración maravillosa y sublime, cuando se separe del cargo para buscar otro, que nos explique como ha cumplido su deber ya que Jalisco no terminó sumergido bajo el mar en su mandato, ni llovió fuego, ni fue invadido por los extraterrestres sedientos de sangre humana.

Siempre estaremos agradecidos porque sabremos que aunque usted no haya hecho su trabajo, pudimos ser víctimas de un destino peor y eso de algún modo que no entendemos, es gloria suya. Aplausos.

Zul de la Cueva
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Gente vagamunda, inútil y sin provecho. Esponja del vino y gorgojo del pan

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