Un pasito rumbo al SEA

corrupción

|Por Rodrigo Cornejo|

Una de las preocupaciones más grandes de todos los mexicanos es la corrupción. A los mexicanos les preocupa más la corrupción que el desempleo y la pobreza. Esto es algo importante porque parece ser que en la calle y en la opinión popular se percibe a la corrupción como la causa de muchos de los problemas del país. Por eso, ahora es importante hablar de lo que está pasando en Jalisco para que podamos tener un Sistema Estatal Anticorrupción (SEA) funcionando.

Esta columna es un esfuerzo para saber dos cosas: Qué es el SEA y por qué importa. El SEA es parte del proceso de “armonización” del Sistema Nacional Anticorrupción, es decir, lo que se necesita para que las leyes anticorrupción de Jalisco correspondan a las de la federación.

En resumen, vale la pena destacar lo siguiente acerca del SEA:

  • Por fin hace de la corrupción un delito contenido en el código penal.
  • Establece la obligación de prevenir, detectar y sancionar actos de corrupción.
  • Hace obligatorio establecer políticas públicas desde un comité coordinador que son obligatorias para todas las entidades públicas de Jalisco.

Algunas de estas cosas realmente son valiosas en la lucha por disminuir la corrupción. Por ejemplo, se establecen los delitos por hechos de corrupción: ejercicio indebido del servicio público, cohecho y peculado, entre otros.

Con este tipo de delitos en el código penal, cuando se cometan por servidores públicos electos popularmente, las penas se incrementarán en un tercio de lo previsto; si quienes los cometen son miembros de corporaciones policiacas, las sanciones aumentan hasta en una mitad. Apunte: todo esto suena maravilloso, pero está sujeto a los errores y límites de nuestro sistema de justicia. Fácilmente podría terminar en un decepcionante “ahorita no, joven”. Sin embargo, es “un paso adelante”.

Cámara (Imagen Pixabay)

La obligación de prevenir y detectar actos de corrupción también suena bien. Ahora, quien vea un acto de corrupción tiene la obligación de denunciarlo, y quien conoce su causa tiene la obligación de cambiar el sistema para que ya no suceda. Apunte: mientras en todas las áreas de la función pública no sea el mérito el que determine, mediante concursos de oposición, quién debe de estar en la burocracia de nuestro estado, los subordinados siempre tendrán miedo de denunciar al de más arriba. O serán los subordinados quienes terminen pagando… sin embargo, es “un paso adelante”.

El comité coordinador significa que se van a sentar juntos un representante del Comité de Participación Social, quien lo presidirá; el titular de la Auditoría Superior del Estado; el titular de la Fiscalía Especializada de Combate a la Corrupción; el titular de la Contraloría del Estado; un representante del Consejo de la Judicatura Estatal; el Presidente del Instituto Estatal de Transparencia, Información Pública y Protección de Datos Personales del Estado de Jalisco, y el Presidente del Tribunal de Justicia Administrativa. Son muchas personas. Le garantizo que, al día de hoy, esas personas no tienen muchos motivos para trabajar juntos o siquiera para discutir cómo pueden abatir la corrupción en sus propias dependencias. Incluso, el artículo 45 de la Ley del Sistema Estatal Anticorrupción dice que estas recomendaciones son opcionales, es decir, que pueden ser rechazadas por las instituciones a quienes se les hacen. Sin embargo, es “un paso adelante”.

En papel, “un paso adelante” suena bien, pero ¿qué se hará de manera real y concreta para prevenir los actos de corrupción de los más de 100 mil funcionarios públicos que hay en nuestro estado? A quienes vivimos en Jalisco nos tocará seguir si durante los siguientes meses y años la corrupción realmente se reduce. Estamos próximos a un cambio de gobierno en el estado. Ya vienen las votaciones y quienes ocupen puestos de elección estarán sometidos a estas nuevas leyes y al SEA. Veremos cómo les va con él.

Hemos avanzado en el cambio de paradigma de la corrupción como acto ético: esta ley es sinónimo de que, al menos en papel, las instituciones del estado de Jalisco no están sujetas a que “gente buena” o “gente mala” las habite, sino que los funcionarios deben de ser iguales ante la ley. Ya hay castigos claros para quien comete un acto de corrupción.

Falta el cambio más grande, que inicia con esta ley: la visión sistémica. Esa que nos dice que para unos, la corrupción es un acto de sobrevivencia para el ciudadano dentro de un sistema corrupto y para otros, es la manera de librarse de lo tediosa, exigente e “ingrata” que puede ser la labor pública. “Al cabo que me lo merezco” parecen decirnos quienes hacen negocios con el dinero de todos.

La corrupción no solamente es un costo o un delito, es aquello que corroe lo que nos pertenece a todos tanto que, en algún lugar de México, a alguien se le ocurrió que era buena idea tratar el cáncer con agua y darle a la gente medicinas caducadas. Ojalá no olvidemos nunca por qué vale la pena desterrar la corrupción de nuestro estado y nuestro país. Por eso vale la pena echarle un ojo de manera permanente al SNA.

Rodrigo CornejoCornejo

Aspirante a candidato independiente por el Distrito 10 de Jalisco.

Miembro de Wikipolítica.

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