Yo pisaré las calles nuevamente

Imagino mi casa, cierro los ojos y me concentro en el polvo y la confusión. Los abro y la encuentro hecha pedazos después de un fuerte tronido y como en toda tragedia de esta naturaleza alguno de mis seres queridos puede haber quedado dentro del edificio derrumbado, atrapado acaso o muerto. No puedo saberlo. Siento la desesperación y la rabia como mías mientras leo historias como esta en centenares de sitios, notas, informes, reportes, videos caseros y demás fuentes de información.

Me conmueven los otros llantos, de algún modo soy parte del desastre, de algún modo el desastre es mío, los muertos son mis muertos, los brigadistas mis hermanos y los hambrientos mis necesitados. Los pinches gobernadores, munícipes y delegados me estorban, son parte del lugar a donde dirijo mi rabia, no me quedan claros los porqués debido a que esta es la ira acumulativa de generaciones y no emana sólo de este 19 de septiembre, igual en este momento nomás quiero que se quiten, ahorita no tengo tiempo para ellos porque quiero ayudar, quiero sacar al que está abajo, quiero que nadie duerma bajo la lluvia, que los niños tengan calzones limpios y todos un taco para llevarse a la boca.

Soy México y lloro, no sé porque lo hago pero no puedo detener las lágrimas mientras suena el megáfono buscando al hermano perdido y jurando que no descansaremos hasta encontrarlo, mientras los japoneses cantan con nosotros, mientras pasan las cubetas llenas de escombro, de mano en mano.

Quién sabe cuantas horas tengo sin dormir, lo único que hace sentido es trabajar por ellos, que son nosotros, hasta que se nos rompa algo que nos permita el sueño. Empacar latería y ponerle un letrero para que el delegado en turno no diga que es un regalo del DIF o del gobierno que sí cumple; dejar claro que soy Juan y que esto es para Pedro, que soy yo el que estoy con él y que no me llamo PRI, ni PAN, ni PRD, ni MC, ni Morena. Soy una persona ayudando a otra porque lo necesita, porque yo lo necesito, porque todos nos necesitamos. Bueno casi todos, porque a los de arriba de la pirámide, si los sacamos de la ecuación, hubiéramos funcionado bastante mejor.

Al parecer los Gracos, por darle un nombre a toda esa casta de salmonellas, sirven para estorbar y han tenido un miedo bárbaro de que se note. Se esconden, como todo ente parasitario e inútil, esperando a que volvamos al aneurisma en el que vivimos antes del temblor. Ellos como nosotros habitan en la esperanza, pero en una distinta, la de ellos es que la nuestra se acabe, que pase la maquinaria pesada dejando en el olvido tanta impunidad a la hora de otorgar permisos de construcción de viviendas que eran trampas mortales.

A nosotros nos toca organizar el futuro, si queremos ser el México que debemos ser, el de la rabia y la alegría, el que manda fuerzas a la torta de tamal desde la torta ahogada y perdona hasta la quesadilla sin queso con tal de ayudar, de mirarse en el otro.

Lo que sigue son dos cosas: recordar que los que no tienen nada después del desastre son nuestros hermanos y no podemos dejarlos a su suerte. Que la solidaridad no se acaba en unas cuantas latas de atún y que el camino que acabamos de comenzar debemos recorrerlo hasta el final.

Hasta que no retornen Las casas, las canciones, los hogares, que sesgaron la impunidad y corrupción hoy asesinas, hasta que no renazca mi pueblo de la ruina y paguen su culpa los traidores…

Zul de la Cueva
Acerca de Zul de la Cueva 31 Artículos
Gente vagamunda, inútil y sin provecho. Esponja del vino y gorgojo del pan

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