Por una cabeza

Hay ciertas cosas que quisiera puntualizar en torno a la defensa que ha hecho el alcalde de Guadalajara respecto a la adquisición de una cabeza de bronce, obra de José Fors, con la que se coronará el Jardín de Aranzazú y que es parte de un proyecto de arte urbano que incluye a varios artistas de renombre y la adquisición de su obra.

Alfaro defiende su posición ya que se anunció hace un año y los artistas elegidos para el proyecto, entre los que se encuentra Fors, tienen “una trayectoria indiscutible”.

El problema es que ese no es el problema. No se trata de trayectoria, eso es lo que quiero puntualizar, ni siquiera se trata de arte o la de calidad de la obra, el tema a debate. La estética no es el problema sino el tufillo, verdadero o falso, a posible corrupción porque, si eres compadre del alcalde, si has hecho campaña a su favor, no está bien que se te beneficie con adjudicación directa de obra, ni de pavimentación ni de arte, ni de nada por puro y santo que seas, para evitar las malas interpretaciones. Ese es el tema.

Veamos, si un alcalde mexicano, el que sea, dice:

“Oigan el señor es un gran constructor, ninguno de los proyectos que ha hecho se ha derrumbado como la carretera a Cuernavaca, cuenta con un amplia e indiscutible trayectoria en materia de construcción de carreteras e hizo un puente que cruza completo el Mar Mediterráneo” peeero dicho constructor, digamos Bob El Constructor, hizo campaña a favor del alcalde de manera pública y promovió el voto a favor de su partido, entonces la gente tiene derecho a decir “pues será el mejor, pero no está bien que se le adjudique la obra porque es sospechoso”, se ve mal aunque no esté mal, pues.

Por cierto, que el cuento de Bob El Constructor, no es abstracto ni exagerado, en Guadalajara –señalaba ayer Omar García en UDGTV–, sólo una de cada cuatro obras públicas que hace el ayuntamiento es objeto de licitación. La norma es la adjudicación.

Pero volviendo al proyecto escultórico, quiero dejar claro que aquí no estoy acusando a nadie de nada ilegal, sino de falta de prudencia. ¿Para qué someter al ensombrecimiento de la duda a un proyecto de arte urbano que debería estar cubierto de lisonjas? ¿No bastaría, el hecho de la muy legítima sospecha, en un país como el nuestro, para abstenerse de poner en la lista a los amigos? ¿No hubiera sido mejor evitar el ruido y la politiquería por bien de la ciudad?

Mancharon un proyecto sin necesidad, se generó una polémica evitable y gracias a esta falta de sensatez y cautela, perdió una vez más la cultura.

No es Fors el que está en entredicho, son los proyectos artísticos de gran envergadura en el espacio público los que se ponen en duda debido a la elección de un artista que ha sido abierto promotor del gobierno en turno y esa es la falta de tino y tacto. Ese es el problema y la trayectoria de un artista, por muy grande que sea, no puede lavar las dudas (infundadas o no), en un país donde la pillería es la norma y la virtud la excepción y por eso la virtud, debe ser mil veces más cuidadosa si esta pretende que no se le confunda con la cotidiana chapuza.

Es comprensible que el gobierno del municipio quiera montarse en el macho de que se trata de una decisión curricularmente atinada y que gracias a la probada capacidad y reconocimiento artístico del que goza Fors, el asunto no debería tener mácula de duda, pero eso no es lo que se está entendiendo ni lo que está pasando, antes todo lo contrario.

Cuantos desengaños por una cabeza.

Zul de la Cueva
Acerca de Zul de la Cueva 31 Artículos
Gente vagamunda, inútil y sin provecho. Esponja del vino y gorgojo del pan

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