Presupuesto secuestrado

UdeG

|Por Juan José Doñán|

Nunca, como ahora, el grupo político que maneja a la Universidad de Guadalajara ha venido abusando tan descaradamente del presupuesto y los recursos de esa institución pública, que funciona con el dinero de los contribuyentes.

Así, por ejemplo, toda el ala poniente de la antigua Escuela Vocacional, que hace años fue convertida por disposición de la cúpula udegeísta en sede de la rectoría del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías (CUCEI), está tomada por una de las empresas que regentea el ex rector Raúl Padilla: Proulex, que se dedica a la enseñanza de idiomas, pero no a la enseñanza pública (es decir, gratuita), pues cobra cuotas equivalentes a los de las academias privadas de idiomas, con el agravante de que, a diferencia de estas últimas, no paga impuestos.

Y lo mismo que ocurre en el CUCEI sucede también en otros campi de la UdeG, donde el Proulex ocupa igualmente instalaciones que fueron construidas, con fondos públicos y en terrenos públicos, para cumplir con el mandato del Artículo Tercero de la Constitución, que establece la gratuidad de la educación impartida en nombre del estado.

No obstante lo anterior, la cúpula padillista ha venido utilizando las instalaciones de la universidad pública de Jalisco no sólo para hacer un negocio ventajosísimo, sino también apartándose groseramente del mencionado artículo constitucional, por no decir que cometiendo una presumible violación del mismo.

Para colmo, en el mencionado inmueble–uno de los más antiguos de lo que ahora es el CUCEI y que originalmente fue el Instituto Tecnológico– se encuentran en un estado deplorable los murales que José Atanasio Monroy pintó en 1945, y que desde entonces forman del patrimonio cultural de la UdeG.

Dicho de otro modo, la sede de la antigua Escuela Vocacional está dedicada al business, no a la educación pública, así como a descuidar una obra pictórica relevante que no sólo forma parte del patrimonio cultural de la comunidad universitaria, sino de todos los jaliscienses.

Y ello porque a ningún funcionario del Proulex se le ha ocurrido destinar un solo peso de las ganancias de esa lucrativa academia de idiomas, ejemplo de competencia desleal, para la restauración de los mencionados murales; tal vez porque parte de las ganancias de Proulex ya están comprometidas en cosas que las autoridades universitarias consideran más importantes o “prioritarias” como el sostenimiento de los deficitarios Leones Negros, el equipo de futbol profesional de la UdeG.

Otro ejemplo de abuso del presupuesto y demás recursos de la universidad pública de Jalisco es el caso de la ex diputada, ex regidora, ex candidata a la gubernatura de Jalisco y ex dirigente perredista Celia Fausto Lizaola, quien está a punto de ser becada al extranjero discrecionalmente, es decir, por dedazo, por determinación del grupo político que controla a la UdeG, y no porque la susodicha hubiera competido exitosamente y en condiciones de igualdad, contra otros aspirantes a realizar un posgrado en el extranjero.

Como la gran mayoría de quienes integran el grupo político de la UdeG, y del cual Fausto Lizaola ha formado parte en calidad de segundona, la mencionada no se ha distinguido precisamente por sus méritos académicos, sino por algo muy diferente: por dedicarse a la grilla con el cobijo de la institución, lo mismo en amañados encargos sindicales que en cargos públicos y encomiendas partidista dentro del ahora casi inexistente PRD Jalisco, cuya franquicia local fue adquirida, a mediados de los años noventa, por el grupo político que encabeza el mencionado ex rector Raúl Padilla.

Pero como ahora, veinte años después, el PRD Jalisco es algo así como un cero a la izquierda –ejemplo de ello es que en las pasadas elecciones no obtuvo siquiera una regiduría en los municipios del área metropolitana de Guadalajara– sus cuadros se quedaron de la noche a la mañana en la inopia por decisión de la ciudadanía.

Y es ante ello que los cuadros perredistas de la comarca se han tenido que recargar más de la cuenta en la infraestructura y en los recursos de la UdeG. Ése es el caso de Enrique Velázquez, fallido ex candidato del PRD a la alcaldía de Zapopan, y también de la susodicha Celia Fausto Lizaola, fallida ex candidata del mismo partido a la gubernatura de Jalisco.

Al primero de ellos, la cúpula udegeísta le entregó uno de los sindicatos charros que atenazan a la institución, desde el momento en que lo designó candidato único (eufemísticamente “de unidad”) para encabezar el Sindicato de Trabajadores Académicos. Y en cuanto a Fausto Lizaola, que ya califica como abuela, el padillismo está por enviarla a España, con cargo al presupuesto de la UdeG, para hacer un posgrado en Educación y Comunicación Social en la Universidad de Málaga, con una beca de 60 mil pesos mensuales que estará vigente hasta fines de 2019.

He aquí unos cuantos ejemplos de la forma abusiva e impune en que se manejan los recursos de la Universidad de Guadalajara por parte del antidemocrático grupo político que encabeza el ex rector Raúl Padilla, uno de los poderes fácticos de la comarca y entre cuyas señas de identidad está la de encarnar, de forma cada vez más anacrónica, los peores vicios del viejo sistema político mexicano y casi ninguna de sus virtudes.

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