¡Que todo cambie!

¿De qué escribir hoy sino de la situación de emergencia nacional, tema prioritario en la agenda del país? Pero ¿Qué más decir que no se haya dicho o escrito sin contribuir al exceso de palabras vertidas y que en muchos momentos se han convertido en basura que oculta lo verdaderamente trascendente: la imprescindible ayuda a quienes han sido las víctimas? Y al mismo tiempo se impone una reflexión que acaso sería mejor si fuera íntima, pero que me animo a compartirla con cierto pudor.

En estos días se ha visto de todo, las paradojas se suceden, incontenibles: los actos de verdadero heroísmo ciudadano junto a las expresiones más detestables: un político que hace un mal chiste y luego trata de evadir su responsabilidad, un pseudo músico impertinente que tuitea las palabras más estúpidas, delincuentes que aprovechan la confusión para robar y asaltar.

Pero en contraste, otra vez como en el 85, o como en el 92 en Guadalajara, los ciudadanos, muchos, en las calles, mostrando la mejor cara –heroica, sí– de este lastimado país.  Otros, donando desde la distancia lo que pueden. Muchos más atentos a los acontecimientos con genuina preocupación y solidaridad.

Dicen que después de aquel 19 de septiembre de 1985 México ya no fue el mismo, que cambió para bien en muchos sentidos gracias a la fuerza ciudadana que se manifestó, incontenible y a contracorriente, aquel año. Recordemos que menos de tres años después las elecciones federales habrían sido ganadas por Cuauhtémoc Cárdenas si no se hubiera “caído el sistema”.

A pesar de la tragedia que golpea, no sólo a la Ciudad de México sino también a Morelos, Puebla, Oaxaca, Chiapas, cabe una gota de optimismo. Que la coincidencia en la fecha fatídica sirva para que el país cambie, para bien, para mejor.  Pero habrá mucho trabajo que los ciudadanos tendremos que hacer todavía. Por lo pronto, que la atención siga en las víctimas y en la reconstrucción.

Alfredo Sánchez
Acerca de Alfredo Sánchez 36 Artículos
Músico // periodista // hombre de la radio

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