Radio

Cuando llegué a Guadalajara en los lejanos años setenta del siglo pasado me sorprendí de la buena calidad de algunas estaciones radiofónicas de la ciudad. Me gustaba el rock en inglés y venía de escuchar en la capital del país estaciones como Radio 590 –“La Pantera”–, Radio Éxitos o Radio Capital y creía que en mi nueva ciudad solamente escucharía mariachis en la radio. Pero aquí había dos buenas estaciones que no le pedían nada a las del DF: Radio Internacional y Canal 58, ambas en la banda de AM –aún no se popularizaba la FM– que, además, se daban el lujo de programar a los grupos locales que comenzaban a despuntar por aquellos años.

Mi gusto por la radio viene, pues, de muy joven. Aquí en Guadalajara descubrí también otras opciones que llamaron mi atención. En el ámbito periodístico, el surgimiento de la agencia Inforjal –años después transformada en Notisistema–, que refrescó de manera notable el quehacer noticioso de aquellos años. También me topé con la llamada “radio cultural”, representada por dos opciones de audiencia minoritaria pero que llamaron poderosamente mi atención: la XEJB –hoy rebautizada como Jalisco Radio y que por entonces transmitía la misma programación en AM y FM– y Radio Universidad de Guadalajara, a quien se le asignó desde su origen la frecuencia del 104.3 de FM. De Radio UdeG mis primeros recuerdos están relacionados con la voz de Álvaro González de Mendoza, un insólito comunicador ya fallecido que me enseñó a través de su programa “Páginas Adentro” las posibilidades de la palabra que se habla frente a un micrófono.

Las cosas han ido cambiando: creció el número de estaciones, muchas de las empresas radiofónicas locales que servían a la comunidad tapatía de aquellos años fueron absorbidas por cadenas nacionales, se ha vivido un auge de la radio noticiosa y hablada y se mira con incertidumbre el futuro de ese medio de comunicación, al menos como la hemos conocido hasta hoy. El auge de internet y las opciones derivadas de la red, el podcast, youtube, los blogs, las posibilidades de escuchar estaciones de todo el mundo tan solo con dar un click, han modificado los hábitos de consumo mediático, pero me atrevo a asegurar que no le han quitado su encanto al acto de escuchar, que es la esencia de la radio.

He tenido la suerte de trabajar tanto en la radio pública como en la privada y he constatado la maravilla de ese medio misterioso que, en sus mejores facetas, estimula la imaginación, propicia el debate, acompaña, informa, divierte, enriquece. A veces también aburre y atosiga, sobre todo cuando hay que tolerar los interminables spots de las campañas electorales, como en los días recientes.

Todo este testimonio acaso excesivamente personal, para recordar que el pasado 13 de febrero se celebró el Día Mundial de la Radio, un pretexto para felicitar a los colegas radiofónicos de ayer y de hoy, pero también para reflexionar sobre el presente y futuro de ese medio de comunicación: ¿quién escucha hoy la radio, qué radio y para qué? Una larga pregunta que, creo yo, podría ser pertinente en estos días.

Alfredo Sánchez
Acerca de Alfredo Sánchez 50 Artículos
Músico // periodista // hombre de la radio

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