Razones para entusiasmarnos por la visita de ‘Killing Joke’ en México

|Por Beto Sigala|

Ahora es una realidad que Killing Joke visitará por primera vez México, y la emoción y el enorme culto que despierta esta banda en muchos seguidores de su música en este país, al fin ha sido gratificada con una fecha en el Lunario del Auditorio Nacional el 21 de septiembre. Killing Joke, reafirma esa tendencia de otras bandas pertenecientes al movimiento seminal del post punk, que en este año regresan o continúan con la celebración de cuarenta años de su fundación.

¿Pero qué hace tan especial el caso de Killing Joke?

Una agrupación que sólo ha tenido dos verdaderos hits en la música comercial, y aún así son de las bandas que más han dejado una fuerte huella en sus escuchas e influenciado a muchos otras bandas importantes que siguieron sus pasos (Me vienen a la mente Godflesh, Ramstein, o The Young Gods, por ejemplo).

¿Cómo explicar ese halo de locura, misterio, innovación y mutaciones creativas por las que ha atravesado el sonido de este grupo?

Habría que comenzar por la personalidad de Jaz Coleman, el líder que Killing Joke, y sus incontables paseos por la demencia y el aislamiento, llegando incluso al extremo de la medicación y la paranoia. Sin embargo, no es ese loco común inconexo, ni un ser violento y desde chico ha enfrentado el juicio de los que son incapaces de comprender su psique y su negro sentido del humor. El caso reciente más sonado de este personaje fue el hecho de que se esfumara, cancelando la gira que en 2012 sostenían con The Cult y con The Mission, hasta el grado de catalogar las canciones de estas bandas como horribles. Luego de un tiempo apareció en el oeste del Sahara, argumentando que se encontraba trabajando en su proyecto en solitario. Luego, esta fallida lucidez se tradujo en la música del Pylon del 2015 que captura de buena manera esa búsqueda mística que Jaz Coleman emprendió en el Sahara y quedó plasmada en un álbum de muy ricas instrumentaciones, que tiene toques de metal, de rock industrial y música del mundo. Después vino el documental The Death And Resurrection Show, el registro de un trabajo meticuloso de grabación en las ruinas del antiguo Egipto. En efecto, Coleman, en la superficie es un loco, pero uno con desbordante creatividad que nunca encuentra el punto conformista.

La otra razón para explicar el elemento revolucionario de Killing Joke es la forma en que Kevin “Geordie” Walker ha desarrollado su instrumento; el sonido de su guitarra es un compendio de riffs que tienen mucho que ver con las raíces del rock and roll, pero que al transportarlas al punk de los setenta suenan a los paisajes urbanos, al Reino Unido rabioso que dio luz al post punk. Es el estilo de “Geordie” lo que hizo a esta banda algo tan distinto a Bauhaus o a Gang Of Four, aunque a la larga fueran clasificados en la misma etiqueta.  Muchos años después, en un plagio burdo, Kurt Cobain tomó la opción de fusilarse el riff  que creó “Geordie” para Eighties y en su versión ralentizada pudo engatuzar a muchos con su canción “Come As You Are”.

Dos motivos enormes para entender lo que significa Killing Joke son su álbum epónimo de 1980 y el Night Time de 1985, que hasta la fecha son dos piezas fundamentales para entender no sólo el rock, sino como el post punk fue de los movimientos contraculturales más pujantes del siglo XX, sobre todo en la parte musical. Desde “Requiem” hasta “Primitive”, los tracks del su primer disco son testimonios sonoros de que el mundo de Killing Joke era muy distinto y no menos especial al de otras bandas más populares de la época. Night Time de 1985, es el disco que finalmente los hizo una agrupación muy popular en Norteamérica y los tres sencillos del disco Kings And Queens, Eighties y Love Like Blood (Inspirada en textos del autor japonés Yukio Mishima) siguen siendo hasta este 2018 de sus temas más conocidos. El génesis de este disco tuvo su inspiración en el apocalípsis que pronosticó Coleman y el cambio de residencia que utilizaron Jaz y “Geordie” a Islandia para mitigar los efectos del fin del mundo. Pero Jaz Coleman, nunca ha seguido el mismo sendero en toda su carrera y por ejemplo Brighter Than A Thousand Suns, sónicamente es distinto a lo logrado en el Nigh Time.

Una razón más para entender el culto a Klling Joke son los covers que le han hecho a algunas de sus canciones, bandas que llenan estadios. A Metallica, por ejemplo, se le dan muy bien los covers y la versión que hacen de “The Wait” de Killing Joke, ha sido de los mejores homenajes que le han hecho a esta banda. Aunque también los Foo Fighters se animaron a hacer su propia versión de “Requiem”. Hay uno de Prong que aguanta muchísimo y es “Seeing Red”, que no se ofendan, pero creo que gusta más que la original y suena un poco más ponchada. Tanto el cover de Metallica, el de Prong,  como el de Foo Fighters son cautelosos y se adentran con sigilo en el honenaje, sin pasarse de vivos y dejando buen sabor de boca. Todo esto es una prueba indiscutible de que Killing Joke ha nutrido a muchos durante décadas, en ocasiones sin tener el crédito que le correspondería.

Ya sea con afro o con el cabello alisado, Jaz Coleman sigue siendo de los personajes fuertes del rock, quizás su inspiración de estos días tenga ver cada vez menos con lo mundano y se refugie más en cuestiones esotéricas para econtrar sus respuestas, pero eso no lo hace menos intenso. Killing Joke ha aprovechado esto para crecer de manera artística y sacar lo mejor de la mente de su guía musical. El hecho de que vengan a México no es cosa menor y por lo que he visto tantas y tantas veces a través de los registros de sus conciertos, el 21 de septiembre será de las noches memorables del anecdotario del post punk en nuestro país. Killing Joke sigue siendo una rabia mística con demasiada energía.

I am the virus.Photo: Frederic Boivin

Posted by Killing Joke: Official on Tuesday, November 15, 2016

 

Escribe el primer comentario

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*