Recado a Javier

"Alabanza a los que luchan por dotarnos de mayores esperanzas". Cartel de Gran Om & El Dante (detalle).

|Por Raúl Torres|

Bato…

Hace un mes te asesinaron… desde entonces hay enojo, indignación, pintas en bardas de ciudades y muros virtuales, protestas en redes y marchas en las calles… es por ti y por los demás caídos; muchos compañeros han llamado a debatir, hacen foros, discuten cómo cuidarse… se están moviendo cosas. Creo que eso le gustaría a uno de los “javieres” que en ti convergen (“Lo que he aprendido es a tratar de conservar esta humanidad que aún habita en mí, en contra de otros javieres que también confluyen en mí”, dijiste durante una entrevista en 2011).

Periodistas de otros países se han pronunciado, exigen al gobierno mexicano que esclarezca lo que te ocurrió, lo que ha ocurrido con otros periodistas, y el gobierno federal monta un teatro para asegurar que atrapar a tus asesinos es prioridad… Creo que tú sabes bien qué esperar al respecto (“Es el mismo Peña Nieto que gobernó uno de los estados con más feminicidios, que anunció que seguirá la estrategia, si se le puede decir así, de Calderón contra el narco, y el mismo que impulsó la reforma laboral que lastimó los derechos de los trabajadores de este país. Es el mismo que quiere concentrar la policía con una actitud sospechosa en la secretaría de gobernación. No soy muy optimista porque veo peligrosidad para el ejercicio periodístico y los derechos civiles. Aunque tengo esperanza en la movilización ciudadana”, decías en 2012, recién iniciado este sexenio).

La sospecha se ha cernido sobre el narco, ese ente abstracto que tan bien sirve al Estado en estos casos para culpar a alguien y perseguir a nadie. Relacionan tu homicidio con esas historias que documentaste sobre el pleito entre “los dámasos” y “los chapitos”… Bato, sinceramente creo que fue algo más profundo. Tú sabías cuidarte, sabías donde estaba el borde (“He procurado irme por los lados, por los vericuetos, incluso a veces tratando de evadir el nudo central de las historias del narco en este país (…) Y es eso o el silencio, porque si cruzas la raya te matan. El reto y el mérito va estar en cómo contar la historia, tal vez eludiendo los negocios de un capo con el gobierno, o cierta información, pero contando algo que pueda dar a entender que además de lo que estás contando hay algo fuerte detrás y que no puedes decir. Lamento decirlo pero sí, es una condena provisional”).

Dicen que asesinarte a plena luz, bajarte de tu auto y dispararte 12 veces a media calle también fue un mensaje de terror hacia el periodismo, y lo atribuyen al narco… ¿Pero de quién viene el mensaje que enviaron al permitir que tu cuerpo estuviera horas boca abajo, derramando sangre contra el pavimento ardiente? ¿No hay intención de aterrorizar cuando se provoca que un hijo vea el daño de las balas en el cuerpo de su padre? En verdad, bato, creo que esos mensajes –el del narco y el del Estado– son el mismo y no van dirigidos sólo contra los periodistas, sino contra todos… Cuando te mataron, cuando mataron a Javier Valdez, no mataron a un periodista íntegro, honesto, valiente, querido y admirado por muchos, realmente mataron a una persona amorosa en tiempos de guerra, que en cualquier lugar encontraba motivos para el afecto, que veía a las personas en sus historias, en sus contradicciones, en su humanidad, y eso era germen de algo, en eso miraba la potencia de otra cosa (“Creo que es otra mirada, no la policiaca ni en la que incurre el gobierno. Pretendo que la gente entienda mejor el narco, no como buenos y malos, no como policías contra narcos y matones, esa es una mirada prejuiciosa, mañosa y acomplejada. Propongo una mirada que nos sirva de espejo, para sostenernos la mirada y ver que esto es lo que somos. Ojalá que al final nos podamos preguntar ¿ahora qué? con el pinche sabor amargo del dolor y la tristeza”).

En La Jornada han publicado que días antes de que te dispararan fuiste a la Ciudad de México para decirles que estabas amenazado; aseguran que te apoyaron y tú tomarías la decisión de cuándo salir de Culiacán… Estoy confundido con eso y hay preguntas que tal vez no sería justo plantear aquí… Sí, estoy yendo por los lados (“El temor y el dolor me han ayudado para evitar ciertos lugares y relaciones, pero tener miedo y publicar también es una especie de blindaje, es una forma d protegerme. Tampoco ando con chaleco antibalas mutilando mi vida, eso también es una forma de perder la batalla y claudicar”).

En fin, bato, hoy hace un mes que te asesinaron, pero aquí seguimos, platicando… Algunos compañeros te recuerdan hoy con videos donde se graban a sí mismos citando algunas de tus palabras para que sigas hablando. Yo recuerdo estas, que desde hace al menos 6 años visibilizaban la guerra que apenas empezamos a nombrar como tal: “Es el narco que le apuesta a la peor de las muertes, a la muerte sin fin, a la que no cesa. Es el narco que desaparece a las personas pero después ofrece a los familiares de las personas a las que desapareció ayuda para buscarlos a cambio de dinero. Pero también están las personas que buscan a sus desaparecidos, que son ejemplo de heroicidad, de lucha y de estoicismo, mujeres que son ejemplares para el país. La CNDH dice que hay 24 mil desaparecidos aproximadamente, pero yo puedo asegurarte que son más y que no están registrados porque la gente ya no confía en el gobierno (…) Me encantaría que debatiéramos sobre eso porque nadie en el periodismo está discutiendo cómo estamos cubriendo lo que pasa en el país. No hay que discutir si cubrimos o no, más bien hay que discutir cómo cubrimos, porque lo otro es el silencio y no somos reporteros del silencio. Nadie sabe lo que está pasando, o son muy pocos. Y hay que analizar cómo estamos cubriendo e narco, como son nuestra relaciones con el narco y con el poder político. Las universidades no están haciendo el papel que les toca en esa materia, no hay debate, no hay reflexión, no hay una actitud crítica ni autocrítica, nadie está mirándose al espejo”.

Te dejo por ahora, ya volveremos a hablar, pero te comparto lo que dijo otro amigo el día que te dispararon: “Como debe ser ante cada caído en combate en esta guerra, no olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos”…

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