Réplicas al sismo

Sepa la bola

La semana pasada publiqué que yo no coincidía con el diagnóstico del presidente Enrique Peña Nieto; el de la corrupción. Cuando el mandatario, en 2014, dijo que la corrupción es cultural. No coincido porque la impunidad es el mayor incentivo para que funcionarios públicos y ciudadanos caigan en esta práctica tan dolorosa para el país.

Lo que sí es cultural en México, lo que sí es parte de nuestras prácticas es el apoyo que brindamos a nuestros connacionales cuando vivimos una tragedia como la del 19 de septiembre de 1985; como el terremoto de ayer de 7.1 grados ritcher, 32 años después de aquel sismo que dejó miles de víctimas mortales.

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Las imágenes que veíamos en los medios de comunicación tradicionales, como la televisión, y en las rede sociales (a diferencia del de los 80, en este gran sismo, la tecnología ayudó a que fluyera la información) dejaron testimonio de cómo los mexicanos no nos dejamos caer. Apenas hace casi dos semanas habíamos visto cómo Oaxaca y Chiapas sufrieron un sismo; que alrededor de 2 millones de personas se las están viendo negras –en ocasiones hasta para comer–.

Escribo estos párrafos cuando sabemos que ya suman 149 muertos en Ciudad de México, Estado de México, Puebla y Morelos –este último, el estado que más víctimas registra– mientras recuerdo lo frágiles que somos. Detengámonos unos minutos y reflexionemos cuántas veces hemos rozado un accidente; la muerte. En qué ocasiones hemos sido los sobrevivientes ya sea de un choque, un atropellamiento, un robo, una caída fuerte, una operación.

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Juro que busqué digitalmente el autor de la idea que dice que el mayor acto de fe es levantarse cada mañana. Después de lo vivido en los últimos días: huracanes, sismos, feminicidios, asesinatos y otros males ¿Cómo es que nos levantamos? ¿Qué es aquello que nos motiva a poner el pie sobre el suelo frío y levantarnos cuando apenas se asoma el sol?

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Leía en redes que algunos aprovecharon la parálisis en las avenidas y calles de la Ciudad de México y el abandono de los hogares para la rapiña y asaltar. Pero estos malandrines lo que no nos podrán robar es la esperanza de encontrar a las y los niños en la escuela Rebsamen.

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En medio de tanto caos, en los diferentes puntos con edificios caídos y personas atrapadas entre los escombros, con el simple hecho de levantar un puño, los ciudadanos callaban. Había que escuchar a la persona enterrada.

En el resto del país, levantemos el puño. Escuchémonos. Saldremos de esta, México.

Migaja

El comunicador Joaquín López Dóriga reapareció en Televisa, luego del fracaso de sus programas nocturnos, consecuencia de su salida del noticiero estelar. ¿Volverá el teacher?

Julio González
Acerca de Julio González 68 Artículos
Reportero // Caminante //escribe la columna "Sepa la bola" // Profesor.

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