Rita Guerrero, siete años

Okupo

Hace siete años, cuando se supo la noticia del fallecimiento de Rita Guerrero, escribí algunos recuerdos sobre ella, que ahora vuelvo a traer fragmentados:

La vi por primera vez a principios de los años ochenta. Era pequeña, de facciones finas y trabajaba de mesera en La Puerta, aquel legendario centro cultural fundado por Sergio Ruiz en la calle Lerdo de Tejada que se convirtió en sitio emblemático de la Guadalajara de entonces. Tan joven era que su hermana Raquel la llamaba “la mascota”. Tenía indudables inclinaciones artísticas que se manifestaban por dos vías: la música y el teatro. En aquellos años ensayaba afanosamente con el grupo de Ricardo Delgadillo y se inscribió también en la escuela de música de la UdeG. Alguna vez la escuché cantar, con una voz grave que contradecía su aparente fragilidad física, aquella de Silvio Rodríguez que dice “…tú me recuerdas las calles de La Habana vieja…”

Acabo de ver el documental de Arturo Díaz Santana sobre Rita, que participa en el FICG. La película es emotiva y nos da una muestra amplia, aunque forzosamente incompleta, de la personalidad múltiple de esa artista que vivió sus primeros años en Guadalajara, hasta que la ciudad le quedó chica y emigró.

La película es un acercamiento cronológico: inicia con la familia contando sobre sus orígenes en Jerez, Zacatecas, la mudanza a Guadalajara, el padre músico. Aparecen la madre de Rita y varias de sus hermanas, quienes hablan de cómo era ella en su infancia. También hay testimonios de personajes de Guadalajara que tuvieron relación con Rita: el mismo Ricardo Delgadillo, quien descubrió su talento histriónico muy temprano, su cuñado Sergio Ruiz, quien fue fundador de La Puerta, y Adriana Díaz Enciso, poeta y novelista que fue su amiga entrañable durante la mayor parte de su vida.

Rita, ya se sabe, fundó en México el notable grupo Santa Sabina al tiempo que ejercía una destacada carrera como actriz en los escenarios de la capital. En el documental se narran ambas facetas por medio de quienes estuvieron cerca de los procesos: músicos cercanos y teatristas cómplices.

Como una feliz casualidad la película se presenta cuando se conmemora el séptimo aniversario de la muerte de Rita. Se dieron cita en Guadalajara varios de los músicos que trabajaron con ella y vivieron la intensidad de Santa Sabina. También estuvo su pareja y padre de su hijo Claudio, Aldo Max, quien participó como diseñador de sonido en el film. Y por supuesto, fueron a verla numerosísimos y emocionados fans de Rita y de Santa Sabina, que siempre han abundado en Guadalajara.

Recuerdo que cuando Rita murió hubo un emocionante velorio en el Claustro de Sor Juana, donde ella había fundado un coro de música antigua y participaba intensamente en diversas actividades. Hubo, como Rita seguramente habría querido, música, flores y amigos.

Hoy la vida de Rita Guerrero ha quedado, al menos parcialmente, plasmada en esta película que ojalá se distribuya ampliamente, para que los fans la disfruten y para que conozcan a Rita quienes no sabían tanto de ella.

Alfredo Sánchez
Acerca de Alfredo Sánchez 50 Artículos
Músico // periodista // hombre de la radio

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