Se llevaron al “Guapo”

Sepa la bola

“Se robaron al Guapo”, respondía alguno de los tres hermanos –dos de ellos cuates– cuando les preguntaban por aquél. Sus palabras estaban cargadas de zozobra pero no de desesperación. Tan es así que tardaron más de 24 horas en percatarse de su desaparición. Cuando se lo llevaron se encontraba junto a la banqueta a unos metros de su casa en Providencia, colonia de clase media alta en Guadalajara.

Germán, Sebastián y Álvaro –los dos últimos los cuates– habían pasado recuerdos de su preparatoria acompañados de El guapo, pero unos meses antes de su desaparición lo habían, de alguna manera, abandonado.

El guapo de esta historia es un Cutlass azul marino modelo 92 –uno de los hermanos así lo había apodado pero se parecen tanto que no se sabe a ciencia cierta quién fue– que en realidad no habían robado sino que había terminado en el llamado corralón, un depósito vehicular a donde van a parar los automóviles abandonados, chocados o que se estacionaron en un lugar prohibido y fueron recogidos por una grúa. En muchas ocasiones, los que entran, salen incompletos. Que si se llevaron el espejo. Que si se llevaron el estéreo. Que si se llevaron x o y pieza. Una especie de “deshuesado”, que por cierto, existen varios en Guadalajara.

La Secretaría de Movilidad tiene registrados 3 mil 231 automóviles retirados de la vía pública del 2009 al 2016, según los números contenidos en el expediente 517/2017. El argumento: están abandonados.

El diccionario virtual de Oxford define el verbo “abandonar” como “dejar sola o sin atención ni cuidado a una persona, animal o cosa”. En el caso de los automóviles, los agentes viales califican como “abandonados” a los que lucen sucios, empolvados, con ramas y hojas secas o excremento de pájaro sobre el parabrisas. Otros tienen alguna de sus llantas desinfladas. Y basta con una llamada de un vecino para acreditar el “abandono”.

“Primero fue reportado a la Policía Municipal y después –el vecino– marcó a (la secretaría de) Movilidad y se lo llevaron”, rememora Álvaro, quien ahora tiene 25 años pero que cuando vivió la “robada” de El guapo tenía 18. Fue en 2010, año en que Secretaría de Movilidad (antes de Vialidad y Transporte) registró 278 autos retirados. Uno antes la cifra fue de mil 417, la más alta en los últimos ocho años.

¿Quién querría abandonar un carro en plena calle? La razón por la que los tres hermanos se olvidaron del suyo fue porque era muy caro moverlo. Era un seis cilindros. Chupaba gasolina como borrachito en quincena. Unos 700 pesos cada 10 días, cuando el litro de Magna estaba entre 8 y 9 pesos. Ahora roza los 16.

Pero los jaliscienses siguen comprando autos. La Asociación de Distribuidores de Automotores del Estado de Jalisco reportó un aumento en las ventas de febrero de 2017, en comparación con el segundo mes del año pasado. Cerraron el trato de 117 mil 976 unidades “cero kilómetros”.

El Guapo la libró. Sus dueños fueron por él y pagaron miles de pesos para llevarlo a casa. Luego lo vendieron. No valía la pena seguir “alimentándolo” o que se lo volvieran a llevar.

Habrá que ver el destino de los cientos de miles de autos viejos que ocupan las calles de la metrópoli. Cada día estarán más cerca de convertirse en chatarra. Muchos de ellos se pueden consumir el sueldo casi entero de cualquier obrero, asalariado o godínez. Y más en tiempos en los que la gasolina sube más que la inflación, pero los sueldos no.

¿A dónde irán a parar los autos convertidos en chatarra?

Migaja

Los camiones chatarra ahí siguen en las calles, se les ve todos los días. Algunos cobran como certificados. Y el pulpo camionero lucha por cobrarle más a los usuarios que padecen su servicio.

Julio González
Acerca de Julio González 54 Artículos
Reportero // Caminante //escribe la columna "Sepa la bola" // Profesor.

Escribe el primer comentario

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*