Sembrar el odio

Sepa la bola

Históricamente los políticos se han encargado de vaciar las palabras; de ahuecarlas. Vacían su contenido para utilizarlas con fines personales e individuales. Así como la palabra es creadora, también tiene la capacidad de destruir. Quienes buscan hacerse de poder, dan discursos y graban spots que son reproducidos en tantas ocasiones que llega un momento en el que la audiencia ignora sus frases. Se vuelven ruido.

En este contexto, el domingo 22 de abril se llevará a cabo el primer debate presidencial en Ciudad de México. Ahí los cuatro candidatos y la candidata expondrán sus propuestas, pero también buscarán descalificarse, una práctica muy común entre quienes buscan hacerse del poder.

El lunes pasado, en la Sesión extraordinaria del Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE), sus integrantes tenían en su orden del día, ajustar el formato específico del primer debate, consecuencia de la sentencia del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) que le otorgaba la candidatura a Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco”.

En una de sus intervenciones, el consejero Ciro Murayama Rendón abordó un tema crucial y cotidiano en las campañas y la vida democrática: las expresiones violentas. Sus palabras fueron:

“Se debe de tener mucha responsabilidad porque Cuando los dirigentes o candidatos recurren al ataque verbal, la resonancia puede ser de descomposición. Y ataques verbales enconados vemos uno y otro día. Mafiosos, son pare de una mafia; son corruptos; son peligrosos para México; es un loco. Eso –me estoy refiriendo a dichos de todos los candidatos contra todos los candidatos– es una mayor irresponsabilidad porque en el momento en el que se empieza a decir ‘hay que parar a un loco’ ‘hay que cuidarse quienes te van a robar’ ‘hay que evitar que un corrupto llegue a la presidencia’ están sembrando odio”.

Coincido con las ideas citadas del consejero Murayama. También cuando agregó que “se vale la esgrima verbal, no la puñalada verbal”. Es entendible la confrontación entre los candidatos. Es justo en la contienda cuando se deben enfrentar los argumentos contra argumentos, ese es justo el contenido, el significado, de esgrimir.

Los políticos se desacreditarán, se herirán, se apuñalarán. Están en plena guerra por el poder. Utilizarán la palabra como lanza, piedra o bala, según su rudeza. El problema llega cuando los ciudadanos nos sumamos a su juego y nos hacemos daño.

Somos receptores de miles de mensajes con contenido descalificador, hiriente y que busca generar miedo. Los políticos ¿serán conscientes que con muchas de sus palabras en campaña siembran el odio? No lo sé, pero de algo estoy seguro: en el debate será responsabilidad de todos no emitir discursos de odio y miedo. Ya veremos.

Migaja

Los grupos de WhatsApp se han convertido en un ring de lucha libre. Rudos contra técnicos: mensajeros de noticias falsas contra verificadores de información.

Julio González
Acerca de Julio González 106 Artículos
Reportero // Caminante //escribe la columna "Sepa la bola" // Profesor.

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