Sin dinero no hay problema

Hay enfermedades que ya no pueden curarse, pero hay enfermos terminales que parecen durar por siempre y un ejemplo claro está en los partidos y la clase política que, a pesar de la podredumbre y la descomposición, siguen simulando que aquí, en el feudalismo a la mexicana, todo está tan a toda madre como cuando robaba Obregón y en una de esas tienen algo de razón.

Los partidos reciben dinero, mucho dinero, al punto de que franquicias que apenas pintan, como el Verde o el PT, pueden mantenerse no sólo en cabal salud con un puñado de votos, sino que se dan el lujo de mantener a un ejército de parásitos, crear pequeños lores aquí y allá y hasta pueden hacer millonarios a un puñado de personas cuya más importante cualidad es estar dispuestos a lo que haga falta sin importar tarugadas como la moral, los valores, la ética y el credo del partido.

Si no se tratara del poder por el poder, porque el poder da dinero y da poder, ¿cómo explicarnos la alianza entre el PAN y el PRD? algo tan bizarro como un matrimonio por la iglesia entre Donald Trump y Michelle Obama.

La fórmula es una auténtica chulada: use sus influencias para que le registren un partido, venda candidaturas en todo el país, cobre por alianzas, saque candidatos bajos en litio que escupan cualquier cantidad de imbecilidades, reciba algunos sufragios, vaya a canjearlos al INE por un montonal de dinero.

Bueno, eso funciona así para los enanos, los renacuajos en el poder pero ¿qué hay del partidazo? De una institución tan añeja como el Revolucionario Institucional que alguna vez fue infalible, que ganaba carro completo en las elecciones, controlaba a los sindicatos charros de toda la patria y tenía todas las paraestatales que puédansele a usted ocurrir para disponer de todo el dinero que fuese necesario robar y que ahora no consigue que vote por él casi nadie y su maquinaria electoral parece estar más jodida que el ejército alemán en las puertas de Moscú a medio invierno.

En realidad no tiene broncas porque, finalmente todos los partidos, incluida la santísima Morena, están dispuestos a recoger escombro, cascajo, lixiviado y heces fecales, siempre y cuando estas vengan acompañadas de un puñado de votos que, como ya explicamos, sean canjeables por un montón de dinero e influencia y poder.

¿No me creen? Díganme dónde está Manuel Bartlett, qué fue de los ex panistas de Jalisco o qué clase de candidatos está dispuesto a aceptar el PRD con tal de ganar ¿les suena José Luis Abarca? … ¿Ya vieron? Los partidos no tienen otra ideología que no sea la de la ganancia y están dispuestos a cualquier amarre que represente ventajas en este territorio.

En este escenario, cualquier mega monstruo del PRI puede salir a decir que el olor a mierda de la alcantarilla que es su partido ya le resulta insoportable y si trae canicas que canjear se lo pelearán todas las fuerzas políticas, se acomodará donde mejor le convenga y seguirá usando sus viejas mañas para disfrutar de la vida intensamente.

¿Democracia? Así no se pinches puede.

¿Entonces cómo le hacemos? Un método infalible para quitarles el negocio, aunque suene a bobería, es hacer que el negocio deje de serlo y esta idea está sonando en los salones de palacio, poniendo de punta los pelos de la nuca de esta clase política que se niega a morir y se llama #SinVotoNoHayDinero.

Un puñado de jóvenes idealistas a los que les importa muy poco tener el dinero que no tienen, bajo el liderazgo de Pedro Kumamoto, tienen acorralada a la bola de dinosaurios exigiendo un cambio de fondo en el sistema. Finalmente quitarle dinero a una mafia, a cualquier mafia, la debilita.

Mañosos como son, han logrado estirar el tiempo y evitar que, hasta el momento, se vote la iniciativa. Estirarlo sí, pararlo no. Tarde que temprano tendrán que votarla, vamos a ver si son tan caraduras para decir “no queremos renunciar a nuestros privilegios y nos vale madre”. Hasta ahora no se han atrevido y eso, tan sólo eso para una clase política a la que le vale madre vender leche radioactiva a los obreros, es señal de que algo muy en el fondo está comenzando a cambiar.

Zul de la Cueva
Acerca de Zul de la Cueva 17 Artículos
Gente vagamunda, inútil y sin provecho. Esponja del vino y gorgojo del pan

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