Sing Street y la cabeza en la puerta

The Cure

|Por Beto Sigala|

La mujer es la inspiración de los más grandes poemas de amor y, también, muchas de las mejores canciones del rock se han hecho a partir del cortejo entre seres humanos y el hecho de tocar un instrumento o ser parte de una banda es un gancho, un extra cuando se trata de llamar la atención de la chica que te roba el sueño. La cinta Sing Street (2016), parte de esa premisa para contarnos una historia en la que los personajes se van entrelazando por medio de la búsqueda de la identidad personal, los anhelos de fama y la pasión por la música, ese condimento que nos ha de acompañar en la miseria y en la dicha. (Aunque siempre sea más inspirador el amor frustrado.)

La película ha sido desvirtuada por la mayoría de la crítica formal debido a su argumento simplista, porque no es una historia que tenga planteamientos más intensos que el desamor de los padres o enfrentar al matonismo que siempre amenaza a los estudiantes, cuando los adultos no intervienen y los conflictos deben resolverse a madrazos como una demostración de fuerza, de lucha tribal. Aun así, la cinta se ha encargado por sí sola de permear a los treintones y cuarentones que la hemos visto una o varias veces, por ser honesta y porque juega con ese gran cliché de la nostalgia, aquella que nos confirma que todo pasado fue mejor, sobre todo cuando se habla de la era de los álbumes y los videoclips y los casetes y de imitar a los ídolos juveniles que salían esporádicamente en la televisión.

Como la historia se sitúa en la década de los ochenta, utiliza ese contexto de efervescencia que dejaron el punk, el postpunk, el synth pop y los new romantics en la juventud británica de esa época. Además hay un hermano mayor que se las sabe todas y juega como gurú cuando los conocimientos musicales de los inexpertos se topan con un muro. Es entonces él sale al rescate como un mentor musical que los salva y los consiente con nueva música que expanda sus horizontes y refresque sus oídos, para crear canciones para enamorar a una bella musa de cabello castaño y ojos que provocan suspiros para echar a andar la mundo. Así comienza la gran tribulación del amor y el desamor.

Sing Street
Foto: Escena de la película Sing Street (Foto: Especial).

En ese juego de la música, están presentes Motorhead, The Jam, Duran Duran, Hall & Oats y otras joyas de la época, hasta llegar a The Cure y el disco The Head on the Door, un ingrediente que se emplea para narrar la historia y con exactitud cómo se vive la melancolía con un toque de alegría, un autoflagelo tan socorrido cuando se es un adolescente incomprendido.

Cuando Robert Smith escribió los temas para los discos anteriores a The Head on the Door, Pornography y The Top, no tenía la certeza de querer continuar con The Cure; se sentía harto de ese proyecto y el resultado se siente en dos álbumes llenos de oscuridad que casi no tienen encuentros con la luz. Había demasiada desolación en los paisajes y mucho de lo descrito también tiene que ver en esa etapa en la que Smith colaboró con Siouxsie and the Banshees. A pesar de que los años le rindieron algo de justicia (sobre todo a Pornography que ahora es un símbolo indiscutible del culto a The Cure) ninguno de los discos tenía esos gramos de pop que distinguieron a la banda desde sus inicios. Por eso, “La Cura” se reagrupó con la vuelta de Simon Gallup para hacer un disco que describiera como sonaría el alba después de una noche tormentosa, todo sin perder la identidad, sólo accediendo más a la melodía. Las nubes se disiparon al fin para ver la luna… y como diría el personaje de Brendan en Sing Street sobre The Head on the Door ”Suena a una tristeza feliz”.

El disco a postrimerías es la inspiración del protagonista “cosmo” para componer uno de los temas más hermosos de la banda sonora de Sing Street, “Beautifu Sea”, una oda a su pretendida que tiene todos los tintes para ser uno de los tracks perdidos de The Head on the Door y también es perfecta para expresar ese sentimiento de júbilo desesperado que siempre trae consigo la búsqueda del amor.

Este disco de The Cure, se convirtió desde el año de su lanzamiento en el primer suceso comercial de la banda, en el primero que los llevó a otros lados del mundo y fue el preámbulo para esas extensas giras y también una pieza fundamental para entender que Disintegration, el pináculo de la creatividad de esta agrupación, es un equilibrio preciso entre las telarañas que se formaron en Pornography con temas como “Cold” y “One Handred Years” y la accesibilidad sónica de temas como “In Between Days” o “Close to Me”, contenidos en “La cabeza en la puerta”.

Aunque hay temas construidos en la oscuridad remanente como “A Night Like This” o desastrosos paseos oníricos como en “Kyoto Song”, la tonalidad global del fonograma concluye siendo una tarde con nubarrones que deposita sus esperanzas en el triunfo del amor, aunque tal vez líricamente no sea tan interesante escribir sobre la felicidad. (Tal como diría mi amigo Juan Heredia en su teoría sobre la decadencia de los genios musicales: “Los músicos se enamoran y valen madres, eso los acaba. Robert Smith perdió parte de su chispa cuando se enamoró”)

The Head on The Door es una postal de 1985 muy adecuada para el propósito de la película. Es la máquina del tiempo perfecta que nos transporta junto con la demás música de la banda sonora a esa era de los discos completos que ahora es una práctica que demandamos y ejercemos los chavorrucos para hacerle frente a las plataformas digitales y la invasión de la música efímera. La nostalgia es un gancho perfecto, un recurso que aprobamos de manera complaciente para revivir lo que queda de nuestras memorias sobre los ochenta.  Y el amor y dedicar canciones amorosas, escribir poemas a la musa, aprender a tocar un instrumento, formar una banda con amigos para impresionar a las chamacas, escribir adentro de las mazmorras de la juventud y emanciparse de a poco del mundo imperfecto que crean nuestros padres para crear nuestro propio mundo perfectible por medio de la música, tal vez nunca pase de moda.

Escribe el primer comentario

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*