Tan malo el pinto…

| Por Roberto Castelán |

Para nadie es un secreto que la seguridad de los ciudadanos en el estado de Jalisco y su zona metropolitana se encuentra en manos de personas incapaces e irresponsables. No hay ninguna razón para que esto sea de otra manera: así es y así ha sido desde tiempos inmemoriales. Entonces ¿para qué cambiar? ¿Para qué preocuparse por la seguridad de los jalisquillos? ¿A quién le importan?

En algún rato de ocio, revise las declaraciones de nuestros políticos sobre el tema. No busque la falta de originalidad, esa salta a la vista, además, si ya alguien inventó una frase que funciona, no hay ninguna necesidad de hacerse el interesante y tratar de inventar una nueva. Para qué.

En su búsqueda, encontrará frases dichas por las autoridades encargadas de la seguridad de los ciudadanos, como las siguientes: “se matan entre ellos”, “son ajustes de cuentas”, “la población está tranquila”, “si sus hijos no se meten en problemas no les pasa nada”, “se fue con el novio, se oía contenta”, “andan de juerga o se fueron al otro lado”, “se va a pensar que la gente se anda matando en la calle y no es así”, “la mató por celos”, “la gente es muy descuidada”, “los padres no cuidan a sus hijos”, “no ponen protecciones en sus casas”, “la gente casi no denuncia”, “Chapultepec se ha vuelto una zona muy peligrosa, les recomendamos cuidar sus pertenencias”, “esas rutas de camiones son muy peligrosas”… y ya usted sígale, encontrará muchas más.

Estas frases evidencian algo muy simple: los únicos culpables de la inseguridad de los ciudadanos son ellos mismos. Entonces ¿de qué se quejan? ¿Qué quieren que hagan nuestras Policías?

Tal obviedad redunda en lo siguiente: si no tenemos nada qué hacer por la seguridad de estos irresponsables, pues agarrémonos a madrazos entre nosotros. A ver quién la tiene más larga.  Juguemos a ver quién junta más camionetas con más gente armada. Ya vas, y nos agarramos a los gritos. Órale. Y luego tú te haces el indignado y me acusas de algo. Y yo luego digo que no es cierto. Y te traes al Pinto y yo le digo al de derechos humanos que lo exonere. Sale, y yo le pido que también exonere a los Negros. Hasta se me ocurre que podemos cambiar el dicho de “tan malo el Pinto como el Colorado” por: “tan malo el Pinto como los Negros”. Hasta eso, nuestros enfrentamientos nos vuelven bien creativos.

Ante tal escenario, para qué preocuparse, no hay dudas, en materia de seguridad, las cosas van a empeorar. No juegue al adivino, solo vea lea las declaraciones y métase a su casa.


Roberto Castelán Rueda
Profesor jubilado, doctor en historia y lector
de medios impresos a punto de extinción.

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