El tribunal del cinismo político

Foto: Especial.

|Por Paul Alcántar|

La inclusión de Jaime Rodríguez, El Bronco, en la boleta electoral ha despertado todas las hipótesis sobre el impacto que tiene esta decisión impuesta por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).

Lo que es un hecho es que las instituciones que tienen como único fin la garantía del voto y del derecho político de las y los mexicanos, una vez más se ven empañadas por el escándalo público.  La gravedad de que El Bronco compita por la Presidencia de México tiene diversos colores en la interpretación.

Lo que alcanzo a observar es que la responsabilidad del Tribunal Electoral sobre su decisión sigue dañando los mecanismos aún débiles de nuestra democracia. El mensaje que envían los cuatro de los siete magistrados que conforman la Sala Superior es simple:

no importa que hayas hecho trampa, que hayas falseado la información, que hayas revivido a los muertos  y que aún así, y aunque te faltara menos del 2% que pide el INE, te hubieran otorgado el registro como candidato.

No,  no importa nada de eso porque  el Tribunal entiende la intención y tu derecho político por encima de la ética pública. De ese es el tamaño del cinismo político.

¿Dónde queda la autonomía del INE que garantiza el equilibrio del derecho político de las personas y de los votos en una elección? Es tan grave que las últimas tesis de los Consejeros Electorales sobre algunos procesos polémicos los propios magistrados contradicen de fondo al órgano electoral que se supone promueve el voto limpio.

En las sentencias recientes el Tribunal ha pasado por encima de la legitimidad misma de los procesos electorales en México. La administración de Enrique Peña Nieto lo aprovecha y  ha sabido cabildear y cobrar facturas  al interior de esta institución. Lo vimos recientemente en la elección de Coahuila, que por más evidencia del dispendio del PRI en aquella entidad, el Tribunal avaló el triunfo del tricolor.

No se alcanza a dimensionar cuál es entonces el bien público que se creó al momento de permitir que El Bronco aparezca en la boleta. No pueden argumentar que sea por una inequidad en el proceso frente a los candidatos que sí están respaldados por su partido. Ha sido el gobernador de Nuevo León quien usó sus recursos totales para amañar su propia participación, como también lo hicieran Margarita Zavala solo que a ella sí le alcanzó para el registro. El daño es que ahora Armando Ríos Piter, el otro tramposo, tenga una posibilidad y arruine el sentido propio de la participación de la ciudadanía en los comicios electorales.

Lo terrible de esta tragicomedia mexicana es que María de Jesús Patricio, Marichuy, con las 281 mil firmas recabadas y con el 94% en su validación, ni siquiera  detuvo la decisión del Tribunal.

A buenas manos encomendamos nuestros votos.

Paul AlcántarPaul Alcántar

Hago análisis. Toma la ciudad. Michoacano en Guadalajara.

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