Una obra significativa

Hace poco más de un año que apareció El monarca de las sombras (Literatura Random House, 2017), la más reciente novela del escritor español Javier Cercas (1962) y, como en otros de sus libros, combina en ella diferentes registros narrativos que van desde el periodismo a la ficción o el relato testimonial que se sustenta en una rigurosa investigación documental y de campo pues, a pesar de que su tema central sea de naturaleza personal, la búsqueda de comprensión implicó sumergirse en eventos complejos del pasado histórico de su país y su familia.

En concreto, la novela cuenta la historia de un tío abuelo del autor, llamado Manuel Mena, quien falleció en 1938 –en plena Guerra Civil– con apenas diecinueve años de edad y, aunque muy joven, era oficial (alférez) que pertenecía a un cuerpo de tiradores especializado. De esta forma, a saltos entre el pasado y el presente narrativos, se nos revela la vida del personaje: la infancia en un pequeño pueblo (Ibahernando, en Cáceres, donde también nació el autor), la formación escolar, su ingreso en la Falange, su voluntario ingreso al ejército franquista, sus “regresos” esporádicos al pueblo, los combates, las heridas recibidas y la muerte.

Pero eso no es todo; Cercas parte de su propio interés por desentrañar el trayecto vital de su malogrado pariente, para lo cual toma una sana distancia que llega al punto de tratarse a sí mismo como un personaje más y, asimismo, ahondar en lo que significó la toma de posición por parte de su familia en el conflicto bélico, esto es, una elección que les hizo combatir “del lado equivocado de la historia” (y que ha tenido su costo para quienes siguen vivos).

El título del libro procede del diálogo que sostiene Ulises con Aquiles en el Canto XI de la Odisea, en contraposición al primer acercamiento de Cercas para con la figura de Manuel Mena, es decir, al revisarlo bajo la luz del tópico griego de kalos thanatos, la “hermosa” muerte del guerrero solitario que ofrenda su vida para defender lo que “cree” justo. Así se consuma el destino de su tío abuelo quien, como Aquiles, sabe que reinar en las sombras jamás será preferible a continuar con vida, a pesar de comprender el error y no poder enmendarlo.

Creo que pocos pueden negar que Javier Cercas es uno de los autores más importantes dentro de la narrativa en lengua española, y eso se confirma al leer El monarca de las sombras donde, como en otros de sus libros, nos deja en claro que las novelas “son como sueños o pesadillas que no se acaban nunca, sólo se transforman en otras pesadillas o sueños”, una noción que va de la mano con su ya conocida impronta de estilo: la conjugación de sucesos de la realidad material con su recreación a través de la ficción (en coincidencia con los grandes maestros del género, siempre conscientes de que el propósito final es re-imaginar el mundo, una y otra vez).

Un detalle más: si bien las características que he referido sobre esta novela de Cercas son apreciables también en El impostor (2014) o la conocida Anatomía de un instante (2009), lo cierto es que El monarca de las sombras es una obra mucho más personal, no sólo porque en ella persiga iluminar zonas oscuras de una leyenda familiar sino, también, porque da cuenta de un complicado proceso creativo que desemboca en la escritura de un libro enormemente significativo. No hay duda, a Javier Cercas no hay que dejar de leerlo.

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