¿Vamos por un Sistema ‘Zombie’?

Akorde FD

|Por Paul Alcántar|

El problema no es que el Sistema Estatal Anticorrupción nazca muerto porque de ser así sólo se le entierra y se olvida; lo grave sería que naciera corrupto. Robo las palabras de Cecilia Díaz Romo, compañera de ¡Tómala!  quien es determinante con esta lógica, pero agregaría algo más: nacer corrupto significa que seguiría con vida, pero sin alma y con recursos públicos; sería algo como una quimera con funcionalidad que mantendría todo este pesar sistémico, que trataría de legitimar lo cuestionable y cumplir medianamente con lo que estipula la Constitución. En pocas palabras, tendríamos a un zombie institucional que se alimentaría de la grotesca impunidad y de los acuerdos discrecionales. Tendríamos un sistema zombie.

No tendríamos qué pensar en ello cuando los acuerdos se hicieron bien y los esfuerzos fueron muchos desde el inicio en que se pensó y re pensó en un sistema innovador, fuera de todo alcance pervertido. El involucramiento de diversas expresiones sociales y políticas dieron pie a un conjunto de buenos términos que no tendrían por qué desecharse por decisiones mal tomadas.

Vamos por pasos.

En medio de una convulsión política-electoral, el Congreso local deberá poner toda la carne en el asador para darle alma al recién Sistema Estatal Anticorrupción. A diferencia de la conformación del Sistema Nacional, hay que reconocer que en Jalisco trataron el tema con pinzas desde la instalación de una mesa interinstitucional, con el saque inicial del Gobernador Aristóteles Sandoval, delegando la responsabilidad, en inicio al Secretario General de Gobierno, Roberto López Lara y después a la Contralora Teresa Brito, quien atinadamente involucró a diversos colectivos sociales, universidades, colegiados y cúpulas empresariales para entablar un ejercicio de introspección y reconocimiento de agendas comunes. El reto fue mayúsculo.

En los ejercicios de empatía se requería un trabajo fuera de todo alcance protagónico, incluso donde los egos y la competencia entre expertos, académicos y activistas pasaran a un segundo plano. Los acuerdos debían trascender porque de éstos se elaboraría un borrador que el Ejecutivo mandaría al Legislativo local para darle vida a un complejo sistema de armonización de leyes estatales y una normatividad secundaria que daría elementos irreductibles para la legitimidad del mismo.

Una vez trabajados los acuerdos, y con el compromiso del Gobernador de llevar todas las propuestas trabajadas y aprobadas, la mesa interinstitucional se trasladó al Legislativo con la esperanza de que en este campo se pudiera llevar el mismo avance que se logró en el Ejecutivo; sin embargo, la lógica fue menos afortunada. Las formas políticas y de importancia que los legisladores le dan a la creación del Sistema no han mandado mensajes claros y deja algunas dudas. Los procesos legislativos y las posiciones políticas hicieron que la Comisión legislativa del Sistema Anticorrupción, presidida por la panista Pilar Pérez Chavira,  no tuviera facultades de dictaminación sino de coordinación con las otras comisiones que sí meten mano a las iniciativas que armonizan toda la normativa; esta es una  desventaja ya que al momento de requerir información en realidad el proceso se vuelve lento por la información que se guarda celosamente entre los diputados y se desconoce cuáles son los trabajos realizados en dichas comisiones.

Pero también la creación de este Sistema evidencia lo “mejor” y lo “peor” de nuestra clase política representada en el Congreso. La vieja usanza de la escuela política sigue determinando los criterios de elección del Comité y Consejo ciudadanos que nombrarán, si es que se respetan los acuerdos iniciales de las mesas interinstitucionales, a las joyas de este gran Sistema: los Fiscales General y Anticorrupción; así como al Auditor Superior, Magistrados del nuevo Tribunal, el Secretario Técnico y demás designaciones que le darán dientes, vitalidad, legitimidad y acción a este nuevo aparato que enfrentará a la corrupción en Jalisco.

Por ende, no es que preocupe si el Sistema nace muerto, porque se le haría un bonito funeral. Lo peor resultaría que nazca zombie porque contaminaría mucho más a la vida pública en la entidad.

Paul AlcántarPaul Alcántar

Hago análisis. Toma la ciudad. Michoacano en Guadalajara.

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