Vecinos al borde de un ataque de histeria

Los perros andan desatados. En mi colonia hay tres perdidos: Perly, una french poodle que está enferma; Drago, color miel –aunque su fotografía fue impresa en blanco y negro–, mestizo, pero bien amado por los prójimos, y Cuco, un salchicha de apenas seis meses, por el que se ofrece recompensa –cosita–. En la tienda de Beto, que está al lado de una veterinaria, las vecinos y los vecinos hablan de estos tres desgraciados animalitos y de la violencia que se ejerce contra canes y dueños cuando los primeros son sustraídos de sus cunas sedosas.

Están compungidos. De veras hartos. Encabronados por tanta perfidia.

¡Los han de querer para cruzarlos!, dice la vecina del 19. ¡Parecen Zetas!, opina el del 3. ¡Deberían echarlos a la cárcel!, completa la de la vuelta. Todos mueven sus cabezas para decir que sí.

Qué ganas de decirles.

Qué ganas de decirles que los Zetas y los otros del abecedario a los que el Estado no castiga, no maltratan animales –incluso los aman, a juzgar por los zoológicos de mascotas regordetas que poseen algunos–. Maltratan personas.

Personas como ellas; como mis vecinas, y como los dueños de los perros perdidos y como los hijos y nietos de los dueños.

Qué ganas de decirles que la semana pasada, por una venganza, en el estado de Guerrero, murió un bebé de menos de un año, y que aquí, en la Zona Metropolitana de Guadalajara, a alguien se le ocurrió cortar a un paisano al punto que su cuerpo cupo en pequeñas bolsas negras, que abandonó por las calles. Y que en Veracruz, un grupo de madres de desaparecidos se enseñó a buscar cadáveres, introduciendo un palo en lo profundo de la tierra, para ver si el palo sale oliendo a muerto. Y que ayer mismo, en la colonia Jalisco, en Tonalá, alguien encontró a una mujer muerta, en una maleta. Y que antes, mataron a uno a balazos en la colonia Atlas. Y hace unos días, a dos en Jardines del Country y a otro en Balcones de la Cantera, en Zapopan.

Qué ganas de recordarles, a las y los vecinos del 19, el 3 y de la vuelta, que hay casi treinta mil desaparecidos en el país, nomás que sus fotos ni cabrían, ni están permitidas por el reglamento en los postes de la colonia, que en cambio se han transformado en banderas de civilidad perruna.

Como sé que me contestarán otra vez que todos esos en algo andaban, y no tengo energía para explicarles con más detalles lo que pienso, me marcho a casa con el birote y las sardinas en salsa roja.

Eso sí, ya que el tema en la tienda de Beto es el de los animales, desde hoy, no me queda otra, en los postes de la colonia habrá fotografías en blanco y negro de las luciérnagas, ranas, murciélagos y lagartijas que han desaparecido de la colonia, porque las y los vecinos del 19, el 3 y de la vuelta, junto con otras y otros autorizaron, hace un año, la tala de todos los árboles frondosos del barrio: les pareció que ahí podrían esconderse los Zetas, antes de robarse a nuestras amadas mascotas domésticas.

Vanesa Robles
Acerca de Vanesa Robles 13 Artículos
Soy Vanesa Robles // La casualidad me hizo nacer en Guadalajara, México // La vida me hizo periodista, y la elección me hizo pobre y feliz.

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