Ver la luna a través de un marco

luna

|Por Beto Sigala|

Ahí estaba yo, dentro de un ataúd con sólo una lámpara de mano para tener algo de luz en el interior de toda esa oscuridad que me rodeaba. Encima de mi había paletadas de tierra y alguien estaba ya labrando un epitafio en mi lápida. No estaba muerto, pero faltaba poco y la energía remanente en la lámpara, era una fuente agotable que se extinguía al paso de los días. Luego, desde algún rincón de la luna vino la luz; llegó acompañada de ondas sonoras que viajaron en la densidad del aire para romper la monotonía de mis días y sacarme de ese páramo mortuorio en el que había caído de forma voluntaria.

¿Qué era esa música, ese estribillo que se replicaba junto al arpegio de una guitarra acústica? La canción provenía de aquel estéreo Panasonic que reproducía compact disc. Se trataba de Marquee Moon, la canción que le daba título al álbum debut de Television y después de diez minutos y treintaiocho segundos el paisaje cambió; la tierra que me sepultaba se elevó del suelo y la tapa de mi ataúd comenzó a agrietarse para dejar que pasara la luz prístina y el aire a bocajarro y el remojón de la lluvia de una noche larga y el sonido ligero, lleno de onda, cargado de dopamina. Y esa muerte prematura, ese tedio de mi trabajo en la oficina y la responsabilidad cotidiana se hizo un castigo soportable mientras escuchaba canción a canción el Marquee Moon que había llegado a mis manos gracias a un carnal, a un buen carnal que había descubierto a Televisión gracias a su interés por los orígenes del movimiento punk en la Nueva York de los setenta.

Este cuate, se topó con el libro Por favor mátame, la historia oral del punk. Un texto que recopilaba cientos de testimonios de los actores que vieron el génesis del movimiento a través de una efervescencia cultural que comenzó en Estados Unidos y se propagó a la capital inglesa con rapidez y con identidad propia. En pocos años, el mundo del rock sufrió una mutación importante que desdeñaba las complejas estructuras de lo progresivo y se adentraba con furia en el lenguaje de las calles, en la crudeza de la modernidad, en la apoteosis de las urbes enormes y en una juventud alienada, corrompida por las fallas de un capitalismo abrumador.

Después de los MC5 y The Stooges, llegaron los New York Dolls, luego The Ramones y Patti Samith y Blondie, Los Talking Heads y los Deadboys, hasta llegar al acto predominante del mítico CBGB, Television. Sin embargo, Television no era la piedra angular del sonido de ese momento, esta banda era distinta, sonaba tan diferente que parecía el paso de un cometa hermoso y cegador en un cielo lleno de bandas furiosas.

Tom Verlaine fue el fundador de esta banda, que al principio competía junto con Richard Hell, el otro guitarrista de la agrupación, en la concepción de lo que pretendían hacer. Al final, Hell, era un tipo más arrogante y pretendía llevar a Television al estallido del punk rock, pero era un músico limitado y poco a poco se volvió en el miembro en discordia porque comulgaba poco con las ideas de Verlaine y no podía bajar su perfil en el escenario. Luego de un tiempo se fue para formar de The Voidoids. Tom Verlaine se vio en la necesidad de contratar al guitarrista Richard Lloyd para seguir en el camino hacia Marquee Moon.

Television se dio el lujo de despreciar a Brian Eno como productor, luego de grabar un sencillo juntos, Tom Verlaine, quien en ese entonces era el matador de Patti Smith, desechó a Eno, argumentando que como productor no pudo potenciar las cualidades de la banda y los hacía sonar secos, como si no tuvieran alma. Por eso el mismo Verlaine, junto con Andy Johns, arreglaron la forma de tener comunión para buscar exactamente la manera que el líder de la banda buscaba en cada uno de los ocho tracks que grabaron para crear el primer disco de esta banda.

1977 fue el año de la revolución del punk y Televisión, aunque estaba ubicado en la misma escena de Nueva York, no compartía muchas de las características de todas las demás bandas que se presentaban en el CBGB, tampoco era rock progresivo, pero su música tenía más elementos del espacio exterior que terrenales. Las canciones que conformaron el álbum debut de este grupo, en su mayoría tienen secciones instrumentales envolventes que quizás no pretendían demostrar el virtuosismo de los músicos, sino llevar en una comunicación placentera hacia un estado de gozo, como si los tracks tuvieran cualidades opiáceas, a veces llegándole al country, otras veces más agitados y en muchas ocasiones dejando que la guitarra acústica se entreverara con la guitarra eléctrica para hacer entrar a los escuchas a un lugar preciosista y muy placentero de la conciencia, tal como se observa a la luna llena en un día despejado; el brillo llama la atención, uno gira el cuello hacia arriba y las tinieblas se vuelven un haz de luz. Así se pueden pasar minutos, sin que la luna fastidie y de a poco se van descubriendo lugares nuevos en su superficie, eso sucede con cada que van avanzando los tracks del Marquee Moon.

En la edición final de la placa, fueron ocho momentos distintos los seleccionados, tal como capítulos del relato de una odisea lunar que se van contando en cada canción. El inicio es See No Evil, que pareciera un tema alegrón sin abandonar el rock. Luego, en Venus, la tierra de se mira desde lejos porque uno queda a merced del cosmos y en un planeta donde las cosas son más lentas y suena más el country. En Friction, las revoluciones aumentan, los pies se separan de suelo y la cabeza se mueve involuntariamente en un acto de reverencia que nos prepara para Marquee Moon, tan larga como emocionante, tal como una mujer hermosa que se va descubriendo de pies a cabeza sin dejar de ser interesante, pero cambia en cada fragmento y es el clímax de esta historia. Elevation no desentona, es una muy buena sucesora de Marquee Moon y suenan en ocasiones muy parecidas. Guiding Light baja la intensidad y es como un camino que nos lleva a la luz redentora. Prove It, es una vuelta al espacio con las guitarras en su diálogo armonioso que encamina a la parte final del disco con la canción Tom Curtain, quizás el tema más flojo del disco, porque la voz de Tom Verlaine es más dramática y el ritmo palidece al final como renunciando al paisaje lunar. Y el viaje termina con esa sensación de claridad, como cuando se tiene de frente al alba despuntando justo en la mirada.

Marquee Moon, conserva su bajo carisma, hasta hoy que sigue siendo un disco de culto, que ni de chiste ha permeado la cultura popular y es poco citado, poco recurrido, a veces hasta un poco olvidado y opacado por bandas con música más digerible como Blondie o The Ramones. Su lanzamiento fue un festín para la crítica especializada de esos días y no obstante su consistencia, su identidad propia y la innovación que marcó en la música de los setenta, su paso por las estanterías de las tiendas de discos fue efímero y terminó siendo el recuerdo de una época genial. Los mismos Television renunciaron a continuar en la vereda del Marquee Moon, porque aunque tenían el reconcomiendo de la gente cercana, no es fácil asimilar un fracaso en ventas. El sucesor de Marquee Moon, Adenture, aunque comparte varios rasgos con su hermano mayor, es mucho más conciso, más directo, tiene el sello de los músicos, pero no logra los mismos efectos en el cerebro y termina siendo un álbum regular.

El pasado 20 de mayo en la Ciudad de México se presentó Television en un festival auspiciado por una publicación dedicada a la música. Pasaron casi cuarenta años del lanzamiento del álbum debut de esta banda. Entre veteranos que materializaron el sueño de ver a esta grupo en vivo y neófitos que viven embelesados con sus ídolos contemporáneos, Television dio un recital en el que Marquee Moon fue la pieza central para revivir. Y en estos tiempos, cuando tendemos a hacer muchos refritos del pasado y en el que la saturación de información puede nublar el juicio, se tiene una mejor apreciación de lo que implicó el disco y de la forma que permeó a las generaciones venideras. A veces los innovadores de la música son timados por su presente hasta terminar siendo un efímero recuerdo, no siempre triunfan, la mayoría de las ocasiones tienen poco reconocimiento de sus triunfos y sus aportaciones. Es el tiempo, el único que le ha hecho justicia a Tom Verlaine y compañía, que sin la necesidad de un hit en las listas han encontrado la forma de colarse en la memoria de miles de melómanos en el mundo para seguir tocando ante las concurrencias, un disco que se siente fuera de la atmosfera de la tierra que los hizo artistas de culto cuando sus vinos ya eran añejos. A mi, Television me dio la luz que precisaba para salir de la oscuridad que me abrumaba.

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