Y ahora ¿qué?

|| La sociedad organizada de Jalisco es capaz de producir transformaciones y resistir ante las intenciones de los gobiernos de centralizar el poder

|Por Héctor Castañón|

A dos meses de haber iniciado su gestión, Enrique Alfaro nos ha dado su primera demostración real de poder con la desaparición del Instituto Jalisciense de las Mujeres (IJM). Con el Ejecutivo y el Legislativo bajo su control, ha logrado imponer sus convicciones personales, con la plena seguridad de que son lo mejor para todas y todos.

Con esta decisión el gobernador quiso mostrarnos su mano fuerte, pero más allá de eso, lo que pudimos ver fue el cobre bajo la superficie de su puño dorado. Vimos que es capaz de operar al más puro estilo priísta y recordarnos que es en ese partido donde aprendió a hacer política; vimos que es capaz de manipular a los medios de comunicación y de intentar aplastar a sus oponentes; que es violento e impulsivo; que las cuestiones de género no son para él mas que un asunto de cuotas, como lo dijo en la presentación de su gabinete; que minimiza los asuntos a los que él no les da importancia; que puede tomar decisiones ignorando voces, experiencias y evidencias de la academia y las organizaciones sociales; que la sociedad civil no entra en su fórmula de colaboración, y que sus principales alianzas son con las élites empresariales y los poderes fácticos de siempre.

Nos ha demostrado que lejos de ser un estadista, es un administrador; que la perspectiva de derechos no tiene lugar en su proyecto de gobierno; que no distingue entre un capricho y un derecho, porque para él reclamar derechos es “rasgarse las vestiduras”; que sus designaciones responden más a lealtades que a capacidades, y que le rinden cuentas a él antes que a la sociedad; que de sus gobernadas y gobernados sólo espera pasividad, atención, aplausos y votos. Nos ha recordado, como lo indican diversos análisis globales, que México es un país en donde se pierden contrapesos democráticos, y se obstruye el derecho a la participación, al acceso a la información y la libertad de expresión; y que Jalisco no es la excepción.

Este tour de force de Alfaro, no logró su objetivo de dejar a todas y todos quietos, sino que se convirtió en un llamado a la activación ciudadana. Es importante recordar que muchos de los colectivos sociales más activos y productivos de los últimos años en Jalisco han surgido como respuesta a las arbitrariedades de gobiernos. Visto así, no es casualidad que 13 agrupaciones en Jalisco hayan manifestado su interés de convertirse en un partido político porque no se ven representadas en las opciones que hoy se tienen. Lo más probable es que tras la decisión del IJM veamos un avance y no un retroceso en la articulación de organizaciones.

También es cierto que en la sociedad organizada tenemos mucho que discutir y resolver. Es verdad que algunas organizaciones se comportan como las élites o son funcionales a éstas; que a las organizaciones de clase media les falta solidaridad con las bases sociales; que algunas impulsan agendas que contravienen derechos fundamentales; y que intereses privados se ocultan detrás de este sector de vocación pública.

Por todo lo anterior es que a partir de hoy abriremos un proceso de discusión entre organizaciones sociales sobre la ruta a seguir ante una realidad en la que su trabajo, su potencial y sus reclamos se ignoran, se invisibilizan y se evaden, mientras que en el resto del país se reconoce a la sociedad organizada de Jalisco como una capaz de producir transformaciones y resistir ante las intenciones de sus gobernantes de centralizar, concentrar y personalizar el poder, tal como lo vemos hoy.

Sabemos que el poder no es monolítico y totalitario, a pesar de que pretenda serlo. Sabemos que tiene grietas por donde se cuelan las voluntades y propuestas de cambio. Hay incluso quienes pueden abrir la puerta de atrás o alguna ventana para llegue algo de oxígeno a la parte mas alta de la estructura, donde el aire suele enrarecerse. Por eso tiene sentido seguir adelante buscando caminos, y no detenerse, como quisieran quienes pretenden sentarse en una cima que no existe, sólo en la imaginación de quienes quieran verla.

 

Héctor Castañón

Egresado del ITESO y maestro en planeación y gestión del desarrollo regional por las universidades de Dortmund y De Ciencia y Tecnología de Kumasi. Candidato a doctor en Ciencias Sociales por el CIESAS.

2 Comments

  1. Totalmente de acuerdo con la visión de Castañón. Algo muy similar está ocurriendo en el Municipio de Guadalajara, donde también se empiezan a ver señales claras de que la gobernanza, tan mencionada en los discursos, es sólo eso; una palabra útil en el discurso pero totalmente inútil y hasta «estorbosa» en la acción.

    • Así es, estamos viendo cómo los cambios se están dando, dejando fuera la opinión, amén de consultar, temas relevantes como el I J de las Mujeres, así como la participación ciudadana en la gobernanza, en el municipio de Guadalajara.

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