Yo, brigadista

|Por Rodrigo Cornejo|

El pasado 6 de octubre, Pedro Kumamoto, Pablo Montaño, Alberto Vale y yo, Rodrigo Cornejo, iniciamos una odisea cotidiana de 60 días que tenía como propósito juntar miles de firmas para ser candidatos independientes. Después de más de 40 días de haber tocado en cientos de puertas de todo Zapopan, de haber ido a recolectar firmas fuera de los estadios de fútbol, tianguis y conciertos de nuestra ciudad, me senté a escribir algunas cosas que aprendimos en el camino:

La desconfianza pesa

La gente no carga su credencial de elector ni a la esquina. Tienen miedo de que los asalten, y como ya es tan común, la gente no llevasu credencial ni al tianguis ni a la tienda porque si les roban, es una molestia adicional tener que tramitarla de nuevo. Mi credencial siempre viaja conmigo, pero tengo la suerte de que jamás me han robado, aunque sí a mucha gente que conozco.

La gente todavía puede confiar en los extraños

Con los rumores de WhatsApp a la orden del día, y mucha gente que ha sido víctima de robo a casa habitación, hay gente que todavía confía en una persona después de tres minutos de conocerla. He recibido vasos de agua e invitaciones a pasar a una fiesta de cumpleaños en Santa Ana Tepetitlán, fruta picada en Chapalita y una charla de media hora con un vecino de Lomas Universidad cuya esposa lo regañó cariñosamente “por andar pasando extraños a la casa” para platicarles de su experiencia como funcionario público (saludos si es que me está leyendo, Ingeniero Corona).

Tomar el fresco es importante

Lo que más me ha permitido convencer de firmar a las personas indecisas es escucharles. He preguntado muchas veces cuándo fue la última vez que las personas hablaron de política, de angustias compartidas, o de los problemas comunes con un extraño. La respuesta casi siempre es hace meses o años. Recuperar la plática banquetera para tomar el fresco es un gesto que hemos podido hacer realidad gracias al proceso de recolección de firmas.

La gente está enojada

Unos le han llamado “la digna rabia” y otros simplemente me han confesado lo siguiente: “estamos hartos de esta situación y de tanto pinche robo”. Lo más sorprendente, y que me ha hecho engrosar mi tolerancia y empatía, es que sabemos que no estamos solos en nuestro enojo. Si reconocemos esa raíz de la aparente apatía actual, es más fácil pensar ¿qué nos hace estar tan enojados?

La gente está herida

Él también tiene raíces. Estar hablando con cientos de personas de cada día me hizo descubrir que el enojo de la gente no es superficial ni tiene causas abstractas. A nadie le duelen la corrupción o los privilegios per se. Una señora me habló pidiendo una ley para frenar la negligencia médica porque su hija falleció en un hospital público. No me la pidió porque le importe el juramento hipocrático, o porque haya leído el reglamento interno del IMSS. Las personas están heridas porque lo público y la política les han lastimado en donde más les importa. La negligencia médica no es un accidente del universo; doctores que trabajan día y noche en turnos largos, compitiendo contra una asignación de plazas fallida y a veces corrupta demandan jornadas laborales más amables y condiciones humanas para trabajar.

La gente es lista, la gente sabe

La lección que me llevo es que aislados, tendemos a subestimar a los demás. Me topé con personas que desde sus disciplinas, sus estudios, su experiencia o su sentido común, tienen identificados huecos muy específicos dentro de ayuntamientos, hospitales, empresas, colonias… y desconfían profundamente de ese gobierno de expertos que se aleja de nosotros asumiendo que no sabemos decidir. Creo que por eso, porque las personas fundamentan sus juicios en su experiencia, desconfían. Hay que crear nuevas experiencias de organización porque la gente es lista, la gente sabe, y sabe que cuando todos desconfían, tienen un motivo para hacerlo.

A veces éramos ocho personas en una brigada; a veces cuatro. A veces caminé un tianguis o muchas cuadras solo. No daba mucho tiempo de pensar, sino de vivir algo muy parecido a la militancia clásica del panfleto y reencontrarme con mis vecinos. Ahora, mientras escribo sobre mi yo brigadista después de juntar 6 mil firmas, viene el tiempo de decir: nuestra tarea política es que esas lecciones sean nuestro norte.

La recolección de firmas de esta aspiración a candidatura independiente es un buen pretexto para hacer política.

CornejoRodrigo Cornejo

Aspirante a candidato independiente por el Distrito 10 de Jalisco.

Miembro de Wikipolítica.

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